680.000 personas pasan días sin comer en España

El IX Informe FOESSA revela que el 1,4% de la población sufre carencias extremas: pasar jornadas enteras sin ingerir alimentos. La vivienda se consolida como el principal factor que empuja a la inseguridad, incluso en familias con ingresos.

Miles de hogares en España viven una realidad extrema: pasar jornadas enteras sin comer. El último informe de Cáritas, el IX Informe FOESSA, cifra en 680.000 las personas —el 1,4% de la población— que se ven en esta situación por falta de recursos económicos. La principal causa: el elevado coste de la vivienda.

El estudio, referencia en exclusión social en España, advierte de que la inseguridad alimentaria alcanza a más de la mitad de los beneficiarios de la ONG. Pero el dato más alarmante es el de quienes directamente no ingieren alimentos durante días enteros, una realidad que se ha normalizado entre los los colectivos más vulnerables.

Marta Lorenzo, de 76 años, comparte piso en Valencia y resume una situación que se repite en miles de hogares. ‘No estoy comiendo carne todos los días, no puedo darme el lujo de comprar fruta todo el tiempo’, relata. Su historia ilustra cómo la vivienda se ha convertido en el principal lastre: paga 300 euros por una habitación y cualquier imprevisto la obliga a recortar en comida.

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Los datos que sacuden la conciencia social

El IX Informe FOESSA dibuja un mapa de la exclusión alimentaria que va más allá de la malnutrición. Según Cáritas, el 1,4% de la población, una cifra equiparable a la de una ciudad como Murcia, pasa días completos sin probar bocado. No se trata de una elección: es la consecuencia de tener que elegir entre pagar facturas o llenar la nevera.

Además, el porcentaje de quienes reconocen no poder comer carne, pollo o pescado al menos cada dos días ha aumentado respecto a anteriores ediciones del informe. La compra de fruta fresca se ha convertido en un lujo para muchas familias, que priorizan alimentos más calóricos y baratos para sobrevivir.

Tras cada dato de inseguridad alimentaria hay una persona que ha normalizado no comer para poder pagar un alquiler.

El rostro humano de la carencia

Cáritas atiende cada año a más de dos millones de personas en España, y una proporción creciente acude por primera vez porque sus ingresos no cubren las necesidades básicas. El perfil se ha diversificado: ya no hablamos solo de personas en situación de calle, sino de familias trabajadoras con hijos que, aun teniendo un empleo, no pueden garantizar tres comidas diarias.

La organización insiste en que el problema no se soluciona con más ayudas alimentarias puntuales, sino con políticas que frenen la escalada de los precios de la vivienda. El alquiler se lleva hasta el 40% o el 50% de los ingresos en muchos hogares, dejando un margen ínfimo para la alimentación.

Qué hay detrás de la emergencia silenciosa

La exclusión residencial se ha triplicado en la última década, según la serie histórica de FOESSA. El encarecimiento de los suministros y la energía ha reducido aún más el margen de las economías domésticas, haciendo que la alimentación pase a un segundo plano. Cáritas urge a las administraciones a incluir la perspectiva de la vivienda en las políticas de lucha contra la pobreza, con medidas como el control de los alquileres en zonas tensionadas y la ampliación del parque público de vivienda social.

El informe subraya que la inseguridad alimentaria ya no es exclusiva de los hogares sin ingresos; el aumento del coste de la vida ha forzado a muchas familias con empleo a recortar en la cesta de la compra. La ONG reclama un pacto de Estado que garantice el acceso a una vivienda digna como paso previo para erradicar el hambre.

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📌 El foco social: las claves

  • 🔎 Qué es lo importante: 680.000 personas en España pasan días completos sin comer por falta de recursos.
  • 👥 Quiénes son los afectados: Hogares precarizados, especialmente familias trabajadoras con hijos y personas mayores como Marta Lorenzo.
  • ➡️ Qué consecuencias puede traer: La vivienda carcome cualquier presupuesto, abocando a la elección entre pagar el alquiler o comer, y perpetuando la exclusión.