Intoxicación infantil: primeros auxilios si tu hijo ingiere un medicamento (y por qué no darle leche)

El pediatra Santiago Mintegui explica por qué la leche no neutraliza un tóxico y qué sí debes hacer si tu hijo ingiere un medicamento. El teléfono de toxicología y Urgencias son las dos respuestas que funcionan.

Si tu hijo acaba de ingerir un medicamento, los primeros auxilios ante una intoxicación infantil empiezan por una cosa: no darle leche.

El pediatra Santiago Mintegui, del Hospital de Cruces de Bilbao y miembro de la Sociedad Española de Urgencias Pediátricas, lo ha explicado en Infosalus con toda la calma que exige el asunto: la mayoría de las intoxicaciones accidentales en niños se producen con medicamentos o con productos del hogar.

Los niños de entre 1 y 5 años están en plena fase de llevarse todo a la boca. La lejía, los detergentes y cualquier producto guardado en un envase que no es el suyo se convierten en un peligro silencioso. Y no hace falta un armario lleno de química rara: un bote de ibuprofeno mal cerrado sobre la mesa es suficiente.

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El problema no es solo el producto, sino dónde lo guardas. Un detergente en el armario de la limpieza, con su envase original y cierre de seguridad, no es lo mismo que una botella reutilizada de agua con lejía dentro.

Lo que está cambiando en Urgencias con los más pequeños

Antes el tóxico número uno era el paracetamol, porque era el antitérmico de cabecera. Ahora el ibuprofeno le ha tomado el relevo: botes abiertos al alcance de la mano y dosis mal calculadas por los propios padres. Y desde hace un tiempo se ha colado en las consultas un invitado nuevo: la vitamina D, con bebés que reciben dosis excesivas de un suplemento que, en principio, debería ser diario y seguro.

La buena noticia es que, en la ingesta accidental de medicación, rara vez aparecen síntomas. Otra cosa son los detergentes monodosis y la lejía industrial: ahí sí puede haber lesiones en el aparato digestivo y molestias evidentes.

La leche no corta la intoxicación y encima retrasa la llamada que sí puede salvar la consulta.

El mito de la leche y otros remedios que no sirven

Te suena: "dale leche, que corta el veneno". Pues no. El doctor Mintegui lo desmonta sin rodeos: dar leche es una de esas cosas inútiles que se han transmitido de generación en generación. No neutraliza el tóxico y, además, te hace perder el tiempo que deberías estar usando en llamar a quien sí sabe.

También conviene vigilar las benzodiacepinas, esas pastillas para dormir que suelen estar en muchas mesillas. Su ingesta accidental sí puede dejar al niño adormilado o con el equilibrio alterado, así que ante cualquier duda, toca moverse.

Qué hacer paso a paso sin ponerte a buscar en internet

Primero, respira. En el Observatorio toxicológico de la SEUP han recogido más de 4.000 casos de intoxicación y ninguno ha terminado en fallecimiento, porque la consulta fue temprana. El pronóstico en niños pequeños suele ser bueno si se actúa con cabeza.

Después, llama al teléfono de toxicología. Ellos te dirán si la sustancia implica riesgo real o si puedes quedarte en casa. Si hay la mínima duda, acude a un servicio sanitario; no hace falta que el niño presente síntomas para que la valoración merezca la pena.

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Nadie te va a mirar mal por llamar. El propio Mintegui recuerda que muchas veces el niño ha estado en contacto con sustancias que no le van a generar daño, y una simple llamada evita una visita innecesaria a Urgencias.

La clave no está en tener un botiquín de remedios caseros, sino en guardar bien los productos y en no improvisar. Un bote cerrado y en alto evita más sustos que todos los trucos de abuela juntos.

🧠 Para soltarlo en la cena

La leche no corta la intoxicación; llama al teléfono toxicológico.