Popularmente conocida en el entorno digital como RoRo, esta joven se ha transformado en un verdadero fenómeno de masas dentro de España en un tiempo récord. Durante su esperada visita al plató de 'El Hormiguero', la creadora de contenido abordó temas muy diversos, desde su inminente participación en el gran evento organizado por Ibai Llanos hasta anécdotas infantiles que explican su asombroso talento gastronómico.
Para comprender la magnitud de su éxito, debes saber que esta joven aglutina actualmente a más de quince millones de seguidores sumando todas sus plataformas digitales. Cada vídeo que publica supera con extrema facilidad el millón de visualizaciones. Su meteórico ascenso a la fama comenzó a forjarse hace apenas dos años. Fue entonces cuando cautivó a la audiencia compartiendo vídeos donde elaboraba recetas completamente desde cero para sorprender a su novio Pablo.
La sorprendente revelación de RoRo sobre su independencia en la cocina
Durante la conversación mantenida en el formato estrella de las noches televisivas, RoRo decidió apartar momentáneamente su faceta como estrella de internet para adentrarse en sus recuerdos más personales. La invitada dejó sin palabras al presentador y a la audiencia al compartir un detalle completamente inesperado sobre su niñez. Resulta que su virtuosismo culinario actual nació de una necesidad logística cuando apenas era una niña, un hecho que muy pocos de sus seguidores conocían hasta la fecha.
La creadora de contenido detalló que las rutinas diarias en su hogar familiar eran bastante complejas. Los horarios que manejaban sus progenitores no coincidían en absoluto con sus propias necesidades, lo que generaba un desajuste constante a la hora de sentarse en la mesa. Ante esta situación cotidiana, tomó una determinación inusual para alguien de su edad y decidió encargarse personalmente de su propia alimentación, marcando así el inicio de una estrecha y temprana relación con el mundo de la gastronomía.
Para ilustrar con exactitud cómo se gestó esta dinámica dentro de su casa, la invitada lo relató con total normalidad frente a las cámaras. Según sus propias palabras, el proceso de separación logística fue directo y funcional: “Yo me independicé culinariamente de mis padres. Yo empecé a hacerme mi comida por mi cuenta y ellos por la suya. Entonces, al final, cada uno tenía su hora, cada uno tenía su comida”.
El aprendizaje nutricional de RoRo tras sus primeros pasos culinarios
Sin embargo, adquirir autonomía en la cocina a una edad tan temprana no es sinónimo de mantener hábitos saludables desde el primer minuto. Como es lógico imaginar, otorgar el control absoluto del menú diario a una menor de edad trajo consigo decisiones dietéticas bastante cuestionables. Durante la entrevista, RoRo admitió que sus primeras planificaciones semanales carecían por completo del equilibrio necesario para un correcto desarrollo físico.
Con una gran dosis de sentido del humor, la joven relató cómo aprovechó esa libertad para consumir únicamente aquellos productos que más le apetecían en ese momento vital. La base de su sustento diario estaba muy alejada de las verduras o de las proteínas limpias. Para que te hagas una idea clara de su rutina de la época, ella misma lo detalló de forma muy gráfica: “Imagínate, dale tú a una niña de 12 años la libertad para hacerse la comida que quiera. Yo, literalmente, merendaba croquetas, almorzaba pizza, comía pasta. Y al final, ya poco a poco he ido aprendiendo más de educación nutricional”.
Ese aprendizaje progresivo del que habla ha dado unos frutos impresionantes con el paso de los años. Su nivel de perfeccionamiento alcanzó un grado tan alto que la llevó a participar en formatos televisivos de alta exigencia, alejados de las redes sociales. De hecho, logró alzarse con el puesto de segunda finalista en el popular programa de Telecinco titulado 'Next Level Chef', demostrando que podía competir mano a mano contra chefs profesionales y salir airosa del reto.
La estricta dieta de RoRo para su esperado regreso al ring
Hoy en día, la relación que mantiene con la comida ha dado un giro de ciento ochenta grados. Este cambio radical responde principalmente a la inmensa exigencia física que requiere su próximo reto profesional. El próximo 25 de julio, RoRo volverá a enfundarse los guantes de boxeo para participar en La Velada del Año. En este multitudinario evento pugilístico, buscará su ansiada revancha personal tras el amargo resultado obtenido en su combate previo frente a Abby. Al ser su segunda experiencia como peleadora aficionada, ha decidido elevar su nivel de compromiso al máximo.
Para aguantar los duros entrenamientos y llegar en óptimas condiciones al combate, necesita adaptar su ingesta calórica a unas necesidades muy específicas dictadas por sus entrenadores. Actualmente, su prioridad absoluta es aumentar su masa muscular para ganar potencia y fuerza en los golpes. Ella misma explicó esta etapa de su preparación tirando de un lenguaje coloquial muy cercano: “Ahora mismo estoy en fase de volumen, porque hay que ponerse más fuerte que el vinagre”.
Almacenar músculo requiere un control exhaustivo de los macronutrientes, y sabe perfectamente que ya no puede alimentarse a base de los caprichos de su infancia si quiere salir victoriosa del cuadrilátero. Sobre este aspecto puramente técnico, ofreció cifras matemáticas a los espectadores: “Yo, por lo que tengo entendido, la proteína que yo debería tomar para una fase de hipertrofia muscular, pues es entre 1,5 a 2,5 gramos por kilo de peso. Entonces, ahora mismo estaría comiendo, yo diría, unos 120, 130 gramos de proteína al día”.
Los trucos de RoRo para una suplementación deportiva sabrosa
Alcanzar diariamente unos niveles tan altos de proteína a través exclusivamente de la alimentación sólida resulta una tarea verdaderamente complicada y pesada para el estómago. Por este motivo, la creadora de contenido confesó que debe recurrir regularmente a los conocidos batidos proteicos para complementar su dieta diaria. No obstante, su refinado paladar le impide conformarse con cualquier mezcla insípida o de textura desagradable.
Para hacer de este trámite nutricional una experiencia agradable, RoRo aplica sus conocimientos culinarios y añade ingredientes extra que mejoran sustancialmente el sabor del preparado final. Detalló su receta favorita indicando que la fruta es un elemento fundamental que nunca falta en su batidora: “Yo le echo mucha frutita a veces, tipo arándanos, fresas y polvo de proteína. Tiene que ser un polvo que esté rico, porque hay algunos que no están tan buenos. Entonces, yo uso uno de chocolate blanco, uno así de galletitas con leche…”.
Además de la elección del saborizante adecuado, la joven hizo especial hincapié en el líquido utilizado para diluir los polvos. Mientras que muchos deportistas optan por la opción más ligera para evitar sumar calorías, ella se mantiene fiel a sus principios gustativos y rechaza categóricamente ciertas combinaciones. Así lo dejó patente al revelar su ingrediente innegociable: “Y luego siempre le echo leche. Hay gente que le echa agua, pero es que no queda igual”.
El exigente reto de RoRo entrenando con monjes Shaolin en China
Más allá de los fogones y la alimentación, el bloque de la entrevista que mayor fascinación generó entre el público fue el asombroso relato sobre su preparación física en el continente asiático. Buscando la excelencia marcial y la concentración, RoRo emprendió un viaje a China para convivir y ejercitarse directamente junto a verdaderos monjes Shaolin. Este duro proceso la llenó de moratones y exigió una fortaleza mental extrema, logrando que sus rutinas habituales de boxeo en Madrid le parecieran algo completamente liviano a su regreso.
Acceder a este tipo de santuarios reservados no es una tarea que se pueda solventar simplemente comprando un billete de avión. Según relató la joven creadora, la gestión requirió mover varios hilos dentro del cerrado mundo de las artes marciales para que se le concediera el permiso. Su aventura se materializó de la siguiente manera: “Lo conseguimos hacer a través de un contacto de un contacto”.
Además, quiso desmarcarse rotundamente de la típica imagen superficial, subrayando la solemnidad del recinto religioso: “Pero al final, tú allí no puedes entrar como Pedro por su casa, obviamente. Es un sitio en el que tienes que tener muchísimo respeto, tanto por la cultura como por el arte marcial que están practicando allí, que para ellos es su vida, realmente”.
Para que los responsables del templo les permitieran el ansiado acceso, tuvieron que demostrar una devoción absoluta y sincera por el aprendizaje de sus técnicas centenarias. Las condiciones impuestas fueron sumamente estrictas desde el primer minuto. “Tú tienes que entrar con todo el respeto del mundo y no puedes entrar ahí con una cámara y hacer el tonto. Entonces nosotros nos comprometimos a que íbamos a entrenar en serio, que íbamos a respetar al máximo todo lo que pudiéramos, que íbamos a participar en el templo más que aprovecharnos de ello, y nos abrieron las puertas. Y la verdad es que fue maravilloso”, expuso.
El día a día en el templo asiático ponía a prueba la resistencia física y psicológica desde antes de que saliera el sol, sin dejar margen para la pereza. Sobre esta durísima e inolvidable jornada de instrucción, RoRo ofreció detalles cronológicos muy sorprendentes que dejaron al público mudo: “Pues mira, sí que es verdad que luego al final se iba haciendo un poquito más light, pero al principio nos despertábamos a las cuatro de la mañana, cuatro y media. Desayunábamos fuerte porque luego hasta las tres de la tarde no había parón”.



