Google invierte 75M en A24 para fusionar IA y cine indie: DeepMind agita el sector y los fans debaten el futuro del cine

El acuerdo plurianual permite a DeepMind desarrollar herramientas de IA sin acceso a los contenidos de A24. La industria, dividida entre abrazar la tecnología o temer por la autoría creativa, observa con el gesto torcido.

Pongámonos en situación: A24, el estudio indie que nos ha regalado bombazos como 'Everything Everywhere All at Once', 'Ex Machina' o 'The Lighthouse', acaba de recibir una inyección de 75 millones de dólares por parte de Google. No para producir películas, sino para desarrollar inteligencia artificial con DeepMind. La cifra, confirmada por The Wall Street Journal, convierte a Google en el primer gigante tecnológico en comprar una participación en un estudio. Y la pregunta que sobrevuela Hollywood es inevitable: ¿va a alumbrar esto una nueva era creativa o estamos ante el principio del fin del cine de autor?

Qué han firmado exactamente A24 y DeepMind

El acuerdo es plurianual, no exclusivo y da acceso al estudio a la infraestructura y los cerebros de DeepMind. A cambio, Google se sienta a la mesa con cineastas de prestigio para diseñar flujos de trabajo que integren la IA desde la preproducción al montaje. Scott Belsky, responsable de la división tecnológica de A24, lo ha resumido con un optimismo cauteloso: “Hay mejores formas de aprovechar la tecnología narrativa que aún quedan por descubrir, formas que preserven el control creativo”.

Traducción: no van a dejar que un robot dirija la próxima obra maestra de Ari Aster. Al menos, de momento. DeepMind quiere que los directores usen sus modelos para agilizar tareas tediosas – guiones preliminares, previsualizaciones, corrección de color – sin tocar la decisión final. Pero en un sector donde la línea entre herramienta y sustituto es más fina que un fotograma de 35 mm, el escepticismo está servido.

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Los 75 millones no compran la biblioteca de A24. Es una apuesta por tener al mejor cine indie como campo de pruebas para una IA que aún no convence a los puristas.

Hollywood ya está partido en dos (y esto no hace más que avivar el fuego)

El desembarco de DeepMind llega con la industria en plena guerra fría respecto a la IA. Disney ya había fichado a OpenAI en diciembre para meter personajes de Star Wars y Marvel en Sora, mientras demandaba a otras startups por derechos de autor. Lionsgate amplió su colaboración con Runway AI y Netflix compró InterPositive, la empresa de IA fundada por Ben Affleck. La cuenta es clara: todas las grandes quieren su trozo.

Pero los directores no las tienen todas consigo. Martin Scorsese se ha unido como asesor a Black Forest Labs, pero la otra cara de la moneda la pone Kane Parsons, la mente tras 'Backrooms': “Si pudiera chasquear los dedos y hacer que la IA generativa desapareciera para siempre, probablemente lo haría”. Una frase que resume la desconfianza de una generación de cineastas que temen convertirse en operarios de un algoritmo.

El verdadero debate: ¿creador o herramienta?

Conviene no olvidar que A24 ha basado su prestigio en dar libertad absoluta a voces únicas. No es Disney, ni siquiera Netflix. Su división de negocio es casi una anomalía: películas de presupuesto modesto que arrasan en los Oscar sin que nadie toque el final cut. La pregunta es si DeepMind, con sus ciclos de financiación y sus métricas de eficiencia, entenderá que no todo se traduce a líneas de código.

El precedente más parecido fue la compra de Lucasfilm por Disney en 2012: tecnología punta y gestión de franquicias chocaron de frente con el alma creativa. El resultado, diez años de Star Wars bajo una calculadora. Aquí la escala es mucho menor, pero el riesgo es el mismo: que la urgencia por productivizar acabe convirtiendo al autor en un mero validador de lo que la máquina propone.

A24 y DeepMind tienen en sus manos un experimento fascinante. Si sale bien, el cine indie dispondrá de herramientas impensables; si sale mal, habremos matado al último rincón donde el arte mandaba sobre el Excel.

Hype-O-Meter

Nivel de hype: 6.5/10. La alianza suena a titán tecnológico seduciendo al cine de autor, pero la letra pequeña (acceso sin control editorial, herramientas no generativas de momento) rebaja el susto. Ningún robot va a dirigir la próxima Pearl, pero la mecha ya está encendida.

El resumen para vagos (TL;DR)

  • 🎯 ¿Qué ha pasado? Google ha invertido 75 millones en A24 para que DeepMind desarrolle IA de producción cinematográfica.
  • 🔥 ¿Por qué importa? Porque une al rey del cine indie con la IA más potente, justo cuando el sector está en guerra por los derechos de autor.
  • 🤔 ¿Nos afecta o es solo un meme? Afecta: si el modelo cuaja, el cine de autor nunca volverá a producirse igual, y no sabemos aún si para bien.