La neurociencia se rinde al reguetón: activa más regiones del cerebro que la música clásica

Un estudio con resonancia magnética funcional en Canarias y Finlandia demuestra que el reguetón estimula la red auditivo-motora mucho más que Mozart o Bach. La música que muchos tachan de simple es una máquina de groove imbatible para el cerebro.

Que el reguetón active más el cerebro que Mozart no es una opinión sacada del bar de la esquina, es lo que acaba de demostrar un equipo de investigadores canario-finlandés con una máquina de resonancia magnética. El estudio, publicado en los últimos meses, desmonta de un plumazo el famoso efecto Mozart —esa creencia de que la música clásica es la que más estimula nuestras neuronas— y coloca al reguetón en el trono de la estimulación cerebral.

Qué hizo el experimento (y por qué no valía poner las letras de 'Gasolina')

Cogieron a 28 personas sin formación musical de ninguna clase, las metieron en un escáner de resonancia magnética funcional y les pusieron fragmentos instrumentales de cuatro géneros: clásica, folclore, electrónica y reguetón. La clave estaba en quitar las letras para no contaminar la respuesta cerebral con el mensaje lingüístico. Así que, aunque no sonaba la letra de 'Dákiti' o 'Tusa', el ritmo sincopado del reguetón —el famoso 'tumpa-tumpa'— encendió la red auditivo-motora como ningún otro estilo.

Los resultados fueron claros: el reguetón indujo la mayor actividad en esa red, muy por encima de la música clásica. No solo se activaba la corteza auditiva; también se disparaban los ganglios basales y las regiones motoras. Vamos, que al cerebro le da igual que estés tumbado en el tubo de la resonancia: escucha reguetón y se prepara para perrear.

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Por qué al cerebro le mola el reguetón y a Mozart lo ignora

La culpa la tiene el groove, esa cualidad de la música que incita al movimiento. Como explica la neurocientífica Manuela del Caño, el cerebro es un adicto a la predicción: si capta un patrón rítmico sencillo y predecible —como el de un tema de Bad Bunny—, se engancha anticipándose al siguiente golpe. Con Mozart, en cambio, la complejidad armónica y la falta de un compás machacón hacen que la corteza se aburra y se vaya a otra cosa. 'Si tu cerebro no puede predecir lo que va a sonar, se desconecta', resume con una claridad demoledora.

Ese reclutamiento masivo del sistema motor no es exclusivo del reguetón, pero sí alcanza su pico con ritmos que activan a tope el putamen y el área motora suplementaria. Lo curioso es que cuanto más predecible y repetitivo es el ritmo, más se ilumina la maquinaria cerebral del movimiento y el placer. El reguetón, con su estructura rítmica casi matemática, es el alumno aventajado.

El groove no es un truco de discoteca: es el idioma que mejor entiende nuestro sistema motor, y el reguetón lo habla con la fluidez de un nativo.

Del cliché cultural a la terapia del Parkinson: las implicaciones de un hallazgo incómodo

Durante décadas, el canon cultural ha situado a Mozart en el altar de la inteligencia y al reguetón en el vertedero de lo vulgar. Pero la neurociencia, sin complejos, acaba de darle la vuelta a la tortilla. Que un ritmo simple y bailable active más zonas cerebrales que una pieza clásica no es un juicio estético; es una descripción de cómo funciona nuestro cableado neuronal. Y abre puertas que van mucho más allá del debate sobre gustos.

Los ganglios basales, justo la región que se ilumina con el reguetón, son los que se deterioran en enfermedades como el Parkinson. Ya existen terapias de estimulación rítmica auditiva que usan ritmos predecibles para mejorar la marcha de los pacientes. Aunque nadie prescribe 'Yo perreo sola' en consulta, la plausibilidad de aprovechar el patrón rítmico del reguetón es una hipótesis neurocientífica con fundamento.

El resumen para vagos (TL;DR)

  • 🎯 ¿Qué ha pasado? Un estudio con resonancia magnética muestra que el reguetón activa más regiones cerebrales que la música clásica, tumbando el mito del efecto Mozart.
  • 🔥 ¿Por qué importa? Porque demuestra que los ritmos predecibles y repetitivos son un chute de actividad para las áreas motoras y el placer.
  • 🤔 ¿Nos afecta o es solo un meme? Afecta, y mucho: podría inspirar terapias para el Parkinson y, de paso, dar argumentos a los que defienden el perreo intenso.