Siete de cada diez estudiantes de Odontología y seis de cada diez de Humanidades ya estudian en universidades privadas, según los datos del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades del curso 2024-2025. En nueve titulaciones, la privada ha superado en nuevos alumnos a la pública; los expertos lo achacan a la falta de plazas, las elevadas notas de corte y una oferta más flexible.
Los nueve grados del sorpasso
Odontología, Humanidades, Diseño y Publicidad lideran la lista. Siete de cada diez estudiantes de Odontología cursan en privado, y en Humanidades la cifra alcanza el 61%. La mayoría de esos alumnos de Humanidades, además, optaron por la modalidad no presencial y tenían más de 30 años, lo que refleja un perfil distinto.
Elisa, de 22 años, quería el doble grado de Comunicación Audiovisual y Diseño Gráfico, pero esa combinación solo existía en una privada madrileña. “Siempre hemos sido defensores de la pública, pero el programa era muy teórico. En la privada, toco una cámara desde el primer año”, explica. Ahora cree que le abre más puertas, pese al esfuerzo económico.
Agilidad privada frente a la burocracia pública
Lanzar un nuevo grado en la universidad pública puede llevar seis o siete años, según Montse Álvarez, portavoz de la Fundación CYD. La necesidad de financiación autonómica y los largos procesos de contratación paralizan las respuestas. En cambio, la privada crea dobles grados y se adapta a las demandas casi de inmediato. Saturnino Martínez, profesor de Sociología de la Universidad de La Laguna, añade que la pública “no ofrece tanto lo que los estudiantes quieren, sino lo que considera necesario a largo plazo”.
La rigidez también se ve en las plazas: aumentar los cupos exige acuerdos con las consejerías y más profesorado. Mientras, titulaciones como Biomedicina, inexistente en 2015, han visto cómo casi la mitad de sus alumnos optan ya por centros privados. La privada, en la práctica, aprovecha la investigación de mercado que hace la pública: identifica las carreras con mayor nota de corte y lanza su propia oferta.
Nota de corte, flexibilidad y desigualdad
En las carreras sanitarias, hay 4,35 solicitudes por plaza, con picos de 9,52 en Medicina. Muchos alumnos se ven forzados a la privada para poder estudiar lo que desean, lo que “impone una carga económica adicional que no todos pueden asumir”, advierte Álvarez. La privada ha absorbido el 76,4% del crecimiento de nuevo ingreso en Salud en la última década.
La universidad pública, con procesos que pueden durar siete años para lanzar un título, no puede competir en agilidad con la oferta del sector privado.
Crecimiento imparable y consecuencias
En diez años, la cuota de la pública ha caído del 84% al 74%, mientras la privada suma 40.000 alumnos más (un 43% de incremento). Se han creado más de 10 universidades privadas desde 2015, mientras el número de públicas no varía desde 1998. El factor demográfico también juega su papel: hay menos jóvenes, pero la demanda de estudios superiores ha subido un 25,9%.
“La cuestión es hasta qué punto la privada compite por el mismo alumnado o responde a otra realidad”, plantea Martínez. La Fundación CYD advierte de que la brecha de acceso puede ampliarse si la oferta pública no se ajusta.
La modalidad online también pesa en Humanidades: más de la mitad de los matriculados en privada estudiaron a distancia. Es el caso de Virginia, trabajadora que encontró en la UOC la flexibilidad para compaginar estudios y empleo.
📌 El foco social: las claves
- 🔎 Qué es lo importante: La privada supera a la pública en nueve grados, como Odontología y Humanidades.
- 👥 Quiénes son los afectados: Estudiantes que no consiguen plaza en la pública y familias con menos recursos.
- ➡️ Qué consecuencias puede traer: Mayor desigualdad en el acceso a la universidad si no se amplía la oferta pública.



