'El día de la revelación', el esperado regreso de Spielberg a la ciencia ficción alienígena

Spielberg regresa a los alienígenas con 'El día de la revelación', un filme que mezcla crítica a las élites y fe en la humanidad. Emily Blunt y Josh O'Connor brillan en una historia tan imperfecta como fascinante.

Hay pocas cosas que levanten más expectación que un Spielberg en modo ciencia ficción. Y si encima mete alienígenas que no vienen a destruirnos sino a mirarnos con ternura, la cosa se pone seria. 'El día de la revelación' acaba de aterrizar en cines y, ojito, es el regreso más jugoso del director a las obsesiones que le han hecho mito.

La mirada humanista de Spielberg sobre los extraterrestres

Desde 'Encuentros en la tercera fase' y 'E.T.', el cineasta ha tratado a los marcianos como espejos, no como monstruos. Aquí va un paso más: plantea qué pasaría si durante décadas se hubiera ocultado un montón de material que prueba la vida alienígena, y quién se ha encargado de mantenerlo bajo llave —una empresa todopoderosa, claro.

La película no se corta. Usa a los alienígenas como excusa para lanzar un dardo directo a las élites que nos manejan mientras nos tienen embobados con el último scroll infinito. Spielberg lo suelta sin subrayados: la verdad nunca nos llega entera, y quizá ni falta que hace porque, total, preferimos el móvil.

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¿Y si todo fuese una mentira orquestada?

El guion juega con la idea de que la sociedad se sostiene sobre pilares que se derrumbarían si supiéramos que no estamos solos. Y aquí entra la religión: un terremoto para cualquier dogma. Pero Spielberg, que es listo, no ridiculiza la fe; pone a sus personajes a dudar de todo sin perder la esperanza en lo humano. Ese equilibrio raro —con dos espacios, sí— es lo que hace que la cinta respire.

Emily Blunt y Josh O'Connor están sencillamente perfectos. Ella se mueve entre el drama y una parodia sutil sin despeinarse; él le imprime a todo una ternura que te desarma. La química no es de película romántica, sino de dos personas rotas intentando entender qué es real. Y eso, en manos de Spielberg, funciona incluso cuando el guion se permite alguna pirueta que roza lo inverosímil.

El cineasta usa a los alienígenas para soltar un puñetazo elegante: nunca tendremos la certeza de que lo que nos cuentan sea verdad.

Donde Spielberg vuelve a ser Spielberg (y se agradece)

Si has seguido su carrera, sabrás que los últimos años han sido irregulares. Aquí, sin embargo, se quita la careta de director de encargo y vuelve a meter el dedo en sus temas de siempre: la familia desestructurada, la maravilla ante lo desconocido, el poder de la conexión humana. Es un batiburrillo de sus mejores tics narrativos, pero cocinado con una franqueza que no esperaba.

La resolución de la historia entre los dos protagonistas es magnífica, y llega desde un lugar que no ves venir. No es la típica lágrima forzada; es emoción genuina, de la que te pilla con la guardia baja. Y entre medias, gotas de humor bien dosificadas que alivian la tensión sin caer en el chiste fácil.

Resulta inevitable pensar en obras anteriores, pero 'El día de la revelación' no se siente un refrito. Es imperfecta —el propio director lo abraza—, y en esa imperfección se esconde buena parte de su encanto. No busca la redondez de un blockbuster; busca el asombro, y menudo vicio le ha cogido.

El resumen para vagos (TL;DR)

  • 🎯 ¿Qué ha pasado? Spielberg vuelve al cine de alienígenas con una historia sobre ocultación masiva y humanidad.
  • 🔥 ¿Por qué importa? Porque recupera al Spielberg con sello propio, imperfecto pero emocionante, y pone el foco en las mentiras del poder.
  • 🤔 ¿Nos afecta o es solo un meme? Sí, afecta: te hará dudar de cada titular que leas y te reconciliará con el cine que no va de salvar el mundo a golpe de hacha.