Fernando Grande-Marlaska admite que el muro flotante de Ceuta llegó tarde: el Gobierno no depura responsabilidades

El ministro del Interior reconoce que el despliegue de la barrera marítima no pudo evitar la avalancha de 72.000 personas. Ningún ministerio asume culpas y el Ejecutivo cierra la crisis sin ceses ni sanciones internas.

72.000 personas cruzaron la frontera marítima de Ceuta en apenas unas horas y el Gobierno no depura responsabilidades. Fernando Grande-Marlaska, ministro del Interior, ha admitido que el muro flotante que se instaló después de la avalancha ya se estaba evaluando antes, pero que no llegó a tiempo para frenarla. La crisis migratoria más grave de los últimos años se cierra sin que ningún alto cargo asuma culpas y con un cruce de acusaciones entre Interior y Defensa.

La barrera que evaluaban desde hace semanas y que no impidió la entrada masiva

Marlaska ha reconocido este martes que su departamento trabajaba "anteriormente" a la llegada de los inmigrantes en colocar una barrera neumática y luego una segunda de boyas. El motivo era la sentencia del Tribunal Supremo del pasado 8 de julio, que ratifica la prohibición de devoluciones en caliente a quienes lleguen a nado sin atravesar ningún elemento de contención. La solución, según Interior, era un muro flotante que permitiera esas devoluciones sin incumplir la ley.

El problema es que la barrera no se extendió hasta el 31 de julio, cuando el presidente Pedro Sánchez la anunció durante su visita a Ceuta y se montó en menos de 24 horas: 500 metros de estructura hinchable, entre 30 y 70 centímetros de altura y hasta un metro sumergida. Entre la sentencia y la instalación transcurrieron 22 días, y la avalancha migratoria se produjo apenas tres semanas después del fallo judicial. Marlaska defiende que "se ha actuado rápidamente" pero los hechos muestran que el operativo llegó tarde.

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Sin responsables: el tira y afloja entre Marlaska y Robles

El ministro del Interior ha puesto el foco en el Centro Nacional de Inteligencia (CNI). Asegura que no hubo "informe, aviso ni publicación" de los servicios secretos sobre un movimiento migratorio de esa magnitud. "Si hubiera habido alguna posibilidad de que algo así pudiera pasar, hubiera un informe o aviso", subrayó. Sus palabras cuestionan de forma implícita la eficacia del CNI, adscrito a Defensa.

Margarita Robles, titular de Defensa, replicó este lunes que todos los departamentos de inteligencia "hacen un trabajo excepcional" y que no quiere contribuir a "polémicas que no benefician a nadie". La respuesta de Robles buscaba no dejar solo al CNI pero también incluir en el saco a los servicios que dependen de Interior. El resultado es un gobierno que se apunta recíprocamente pero no señala a ningún responsable.

Marlaska justifica que no haya ceses con el argumento de que "hay muchas cosas que ocurren y no necesariamente tiene que haber ninguna responsabilidad". Por ahora, el Ejecutivo cierra la crisis sin consecuencias políticas internas.

El Gobierno reconoce una crisis sin precedentes pero no asume responsabilidades en la gestión.

Por qué la falta de depuración condiciona la próxima crisis migratoria

La secuencia recuerda a lo ocurrido en mayo de 2021, cuando 10.000 personas cruzaron también de forma masiva a Ceuta y entonces tampoco hubo dimisiones ni depuraciones relevantes. Ahora la cifra se multiplica por siete y se añade un fallecido cada millar de llegados: al menos 75 personas han muerto en esta crisis. Sin embargo, el patrón de respuesta institucional es similar: se refuerzan las devoluciones —ya se han realizado unas 70.000, según Interior— y se anuncian medidas físicas para el futuro, como la extensión de barreras marítimas a Melilla.

La única voz discordante dentro del Gobierno ha sido la de Robles, que sí ha pedido a Marruecos que "investigue y llegue hasta el final". Mientras, Marlaska insiste en que "en España se respetan los derechos fundamentales de los menores y de los mayores" pese a que los enviados de este diario han comprobado devoluciones forzosas de menores. La gestión de la frontera sur sigue siendo una patata caliente que ningún ministerio quiere sostener en solitario.

📌 En claves: lo que debes saber

  • Qué ha pasado: Hasta 72.000 personas cruzaron irregularmente la frontera marítima de Ceuta sin que se activara ninguna alarma previa.
  • Por qué te importa: El Gobierno no ha depurado responsabilidades y la tensión entre Interior y Defensa deja al descubierto fallos de coordinación en la gestión migratoria.
  • A quién afecta: A los migrantes, a la población de Ceuta y Melilla y a la credibilidad de las instituciones ante futuras crisis.
  • Hacia dónde vamos: Se instalarán barreras flotantes también en Melilla y se mantendrán las devoluciones inmediatas; la relación con Marruecos seguirá siendo clave.