Interior ya puede devolver a los migrantes que naden hacia Melilla: las barreras marítimas están en vigor desde la instrucción firmada el 1 de agosto.
Indignómetro
Nivel de impacto social: 9/10. La medida afecta directamente a los flujos migratorios en las dos ciudades autónomas, con consecuencias jurídicas inmediatas para miles de personas que intentan cruzar a nado. Su aplicación consolida un modelo polémico que amplía los rechazos en frontera en un contexto de presión migratoria récord.
La instrucción que cambia las devoluciones en el mar
El pasado viernes, la Secretaría de Estado de Seguridad firmó la Instrucción 9/2026, un documento que extiende a Melilla el sistema de barreras marítimas que ya operaba en Ceuta. El objetivo es claro: aplicar los rechazos en frontera previstos en la Ley de Extranjería a todo aquel que intente superar esos dispositivos a nado.
La instrucción busca dar “seguridad jurídica” a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad tras la reciente sentencia del Tribunal Supremo. Ese fallo limitó las devoluciones ‘en caliente’ —las expulsiones inmediatas sin procedimiento— a los supuestos en que las personas intenten entrar a España superando elementos de contención fronterizos. Y el alto tribunal dejó una puerta abierta: esos elementos no tienen por qué ser solo terrestres.
“La Ley de Extranjería no limita esos elementos exclusivamente a las vallas”, argumenta la instrucción, de modo que la instalación de barreras en el mar permite aplicar el rechazo también en las playas de Melilla. Hasta ahora, la ciudad autónoma carecía de ese marco legal para actuar con la misma contundencia que Ceuta.
Qué implica para los migrantes que intentan cruzar a nado
En la práctica, cualquier persona que se eche al agua desde la costa marroquí con la intención de alcanzar Melilla y se tope con estas barreras será devuelta de inmediato. No habrá procedimiento administrativo ni posibilidad de solicitar protección internacional en ese momento: la orden es clara.
El dispositivo replicará el modelo de Ceuta, con elementos de contención visibles y patrullas de vigilancia que interceptarán a los migrantes una vez superados los obstáculos. Fuentes del Ministerio del Interior insisten en que la medida no es nueva, sino la “extensión lógica” de un instrumento que el Supremo ha avalado.
La noticia se enmarca en un año de cifras récord en la frontera sur. Según los datos del Ministerio, en los primeros seis meses de 2026 las entradas irregulares por mar a Ceuta y Melilla han aumentado un 40% respecto al mismo periodo del año anterior. La presión migratoria no cede y el Gobierno busca herramientas para disuadir los intentos de cruce.
Por qué el debate no ha hecho más que empezar
La decisión del Ministerio del Interior llega apenas un mes después de que el Tribunal Supremo avalara los rechazos en frontera siempre que existan elementos de contención. Aquella sentencia, que se refería a los saltos a la valla de Melilla, fue celebrada por el Ejecutivo como un espaldarazo a su política migratoria.
Ahora, al trasladar el concepto al medio marítimo, el Gobierno sortea las limitaciones que el propio Supremo señaló: no se puede expulsar sumariamente por el simple hecho de haber entrado, salvo que se haya franqueado una barrera. Con las barreras marítimas, esa excepción se convierte en la norma.
Organizaciones de derechos humanos ya han adelantado que pedirán explicaciones a la Comisión Europea. Reclaman que los rechazos en el mar son especialmente peligrosos porque la persona interceptada queda en un espacio de difícil control, lejos de los servicios de asistencia y sin opción real de solicitar asilo.
Con las barreras marítimas, la excepción de los rechazos se convierte en la norma y se reduce al mínimo el margen para la protección internacional.
Desde Interior defienden que la instrucción respeta escrupulosamente la legalidad y que las devoluciones se harán siempre “con plenas garantías” y en colaboración con Marruecos. Sin embargo, la línea entre disuadir y vulnerar derechos queda ahora más fina que nunca.
El paso dado en Melilla anticipa que el resto de la legislatura estará marcada por el endurecimiento de las políticas de control migratorio. Con los fondos europeos condicionados a una gestión más eficaz de las fronteras, el Gobierno apuesta por seguir ampliando los elementos de contención sin esperar a una reforma de la Ley de Extranjería. Y mientras, las aguas que separan África de Europa se convierten en un campo de pruebas jurídico.
📌 En claves: lo que debes saber
- Qué ha pasado: Interior ha extendido a Melilla el uso de barreras marítimas para aplicar rechazos en frontera a los migrantes que crucen a nado, basándose en una sentencia del Tribunal Supremo.
- Por qué te importa: La medida afecta a la política migratoria del país y refuerza un modelo polémico de devoluciones rápidas sin procedimiento administrativo, con implicaciones para los derechos de quienes arriesgan la vida en el mar.
- A quién afecta: A los miles de migrantes que cada año intentan alcanzar Ceuta y Melilla por mar, así como a las fuerzas de seguridad y a las relaciones con Marruecos y la UE.
- Hacia dónde vamos: Previsiblemente, se intensificará el debate legal y humanitario; las ONG llevarán el caso ante instancias europeas y el Gobierno seguirá blindando su política sin modificar la ley.



