Las 7 bases del batch cooking semanal para cocinar una vez y comer dos (sin repetir plato)

Prepara arroz, pollo, legumbres y cuatro bases más en una mañana y olvídate de cocinar el resto de la semana sin caer en el mismo plato. Te damos las claves y los trucos.

Si hay algo que me da pereza de verdad es llegar a casa a las ocho de la tarde y ponerme a cocinar como si fuera sábado. Por eso me pasé al batch cooking flexible: preparo unas cuantas bases el domingo, y el resto de la semana solo caliento, mezclo y disfruto. Y lo mejor es que no repito plato ni una sola vez.

El plan: mañana de domingo, tupper listo y cero dramas entre semana

La idea es simple: dedicas una mañana (yo le echo unas dos horas, incluyendo la sobremesa) a cocinar unas cuantas bases neutras que luego vas combinando. El concepto de batch cooking literalmente 'cocina por lotes', tiene incluso su entrada en Wikipedia y es la mejor arma contra el delivery a última hora y sin salirte del presupuesto.

Las 7 bases que me salvan la semana sin repetir ni una sola cena

Ahora vamos con las protagonistas. Son siete, fáciles y se conservan en la nevera hasta cuatro días sin problema.

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1. Arroz integral. Cuece una tanda grande y guárdala en la nevera. Un día lo usas como base de un bowl con atún, aguacate y tomates cherry; otro día lo salteas en el wok con verduras y huevo. El arroz frío queda más firme y suelto, perfecto para el salteado.

2. Legumbres cocidas. Garbanzos, lentejas o habas cocidas desde cero te dan proteína vegetal lista para usar. Añade un puñado a una ensalada fresca con tomate y cebolla, o pásalas por el procesador con aceite y especias y obtienes un humús casero en un minuto.

3. Pollo. Asa un pollo entero o cocina varios filetes a la plancha. Caliente, con verduras, es una cena impecable; frío y deshilachado, rellenas tacos o preparas un sándwich gourmet con pan de centeno y queso fresco.

Con arroz, legumbres y pollo ya tienes menú para lunes, martes y miércoles: bowl, ensalada y tacos. Y todo sin repetir.

4. Verduras asadas. Calabacines, pimientos, berenjenas o zanahorias al horno. El calor les da un sabor concentrado que va de maravilla con cualquier proteína. Otro día las metes como relleno de una tortilla o un quiche vegetal con un toque de queso.

5. Salsa de tomate casera. Sofríe cebolla y ajo, añade tomate con un poco de agua y cuece a fuego lento. Nada que ver con la industrial. La usas con pasta, la extiendes sobre pan integral como 'pan pizza' o haces huevos rancheros en un periquete.

6. Quinoa. Este cereal se conserva de cine en la nevera. Prepárate un tabulé fresco con perejil, limón y menta, o mezcla la quinoa con huevo y pan rallado para hacer hamburguesas vegetales. Da mucho juego.

7. Caldo casero. Huesos de pollo o de ternera, agua y paciencia. Con este fondo ligero mejoras cualquier arroz, preparas un risotto rápido o te montas un ramen reconfortante con verduras y trocitos de pollo. Sabe a hogar en 15 minutos.

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Por qué este batch cooking flexible no te va a aburrir ni te va a arruinar

He probado de todo: cocinar el lunes para toda la semana y acabar comiendo lo mismo tres días seguidos es el atajo más directo al desánimo. Con este sistema, lo único que repites es la base, pero el plato cambia gracias a los aliños, las especias y los acompañamientos. Un arroz blanco se convierte en un salteado distinto con solo cambiar la verdura o la salsa. Y sí, se nota en el bolsillo: preparar 7 bases cuesta menos de 20 euros y te da para diez o doce comidas. Mejor que pedir pizza, fijo.

💡 El truco del almendruco

Tiempo total: 2 horas (domingo). Nivel de dificultad: fácil. Y mi consejo: guarda las bases en tápers de vidrio etiquetados con la fecha — se conservan hasta 3-4 días en la nevera sin problema.