"No me callo más": Irene Rosales desvela el momento más duro de la salud de Kiko Rivera

Irene Rosales ha respondido con contundencia a las indirectas de Kiko Rivera tras su segundo ictus. Te contamos qué ha dicho la colaboradora y por qué sus palabras han encendido las redes.

Irene Rosales ha decidido no callarse más. Después de días de rumores, indirectas y mensajes cruzados, la exmujer de Kiko Rivera ha querido dejar las cosas claras ante las cámaras. "Tengo mi conciencia supertranquila y yo no me doy por aludida en absoluto", sentenció ante un reportero de Europa Press.

La frase llega en un momento especialmente delicado. Kiko Rivera continúa recuperándose de un segundo ictus, y sus primeras palabras públicas tras recibir el alta incluían una reflexión que muchos interpretaron como un dardo directo hacia ella. Irene no ha querido dejarlo pasar.

Irene Rosales responde a las indirectas de Kiko Rivera

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Todo comenzó cuando el DJ, ya en casa tras su ingreso en el Hospital Sagrado Corazón de Sevilla, publicó un comunicado agradeciendo que ninguna información privada sobre su recuperación hubiera trascendido a la prensa. Añadió que eso demostraba que "todavía queda mucha gente que entiende lo que significa respetar la intimidad de una persona.

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Muchos leyeron entre líneas una crítica velada hacia su entorno más cercano, y el nombre de Irene Rosales empezó a sonar con fuerza. Ella, lejos de mirar hacia otro lado, salió a desmentir cualquier vinculación con filtraciones: "No creo que haya alguien que me pueda señalar porque es totalmente falso".

El origen de todo: un segundo ictus "más fuerte"

Irene Rosales y Kiko Rivera fueron pareja durante once años, nueve de ellos como matrimonio, y son padres de dos hijas en común. Su separación, confirmada el verano pasado, no impidió que ella fuera una de las primeras personas señaladas cuando el DJ anunció, el pasado 23 de julio, que había sufrido un segundo ictus "un poco más fuerte" que el que ya vivió en 2022.

El susto obligó a Kiko a cancelar toda su agenda de conciertos del verano y a ingresar en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Sagrado Corazón de Sevilla. Tras dos días de observación, los médicos lo trasladaron a planta y, finalmente, recibió el alta el 26 de julio, aunque reconoció que el episodio le había dejado algunas secuelas leves.

De la discreción al hartazgo público

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En los primeros días tras la noticia, Irene Rosales optó por la prudencia. Ante los micrófonos de 'De lunes a viernes' fue tajante: "No voy a entrar ni comentar nada", aseguró, dejando claro que no quería alimentar ningún tipo de polémica mientras su exmarido permanecía ingresado.

Esa discreción, sin embargo, no evitó que las críticas empezaran a llover en sus redes sociales. Muchos usuarios la acusaron de falta de sensibilidad por seguir compartiendo contenido de su vida diaria y sus compromisos publicitarios mientras Kiko luchaba por su recuperación. "Me estáis bombardeando a mensajes y me hacéis responsable de una situación de la que yo no puedo hacerme responsable", respondió, visiblemente cansada, en sus historias de Instagram.

Un comunicado que reabre el debate familiar

La reflexión de Kiko Rivera sobre la intimidad no tardó en generar un nuevo cruce de acusaciones dentro del entorno familiar. Fuentes cercanas apuntaron que el comentario del DJ podría dirigirse tanto a Irene Rosales como a Jessica Bueno, madre de su otro hijo, avivando un conflicto que ya duraba meses.

Irene, sin embargo, ha preferido centrar el foco en lo esencial. "Yo lo único que le deseo es lo mejor, que tenga muchísima salud y que se recupere al máximo lo más pronto posible", afirmó, tratando de rebajar la tensión mediática que rodea al asunto.

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Entre los detalles que también ha querido aclarar están:

  • Su negativa a hacer declaraciones sobre la evolución médica de Kiko Rivera.
  • El desmentido rotundo sobre ser la fuente de filtraciones familiares.
  • Su decisión de no dejar de trabajar ni de mostrar su vida pese a las críticas.
  • El deseo expreso de que su exmarido se recupere "lo más pronto posible".

La postura de Kiko Rivera

El propio DJ ha reconocido públicamente que este segundo episodio marcó un antes y un después en su forma de entender la vida. Habló de la importancia de cuidar su salud tras dos ictus con solo 42 años y agradeció el respaldo de su pareja actual, Lola García, y de su madre, Isabel Pantoja, que se desplazó a Sevilla para acompañarlo.

El papel de Isabel Pantoja

La tonadillera aterrizó en la capital hispalense apenas conocida la noticia y ha permanecido cerca de su hijo durante el ingreso hospitalario. Su presencia, después de una relación marcada por los desencuentros, ha sido interpretada por muchos como una señal de reconciliación familiar en un momento de fragilidad compartida.

Lo que viene: menos ruido, más salud

La lección que deja este episodio parece clara para ambas partes: la salud, y no la guerra mediática, debería ser la protagonista. Kiko Rivera ya ha anunciado que quiere tomarse en serio su recuperación, algo que no ocurrió del todo tras el primer ictus de 2022.

Para Irene Rosales, el reto es distinto pero igual de real: aprender a desvincularse del ruido mediático sin dejar de ejercer su papel de madre de las hijas que comparte con el DJ. Si algo demuestran sus últimas declaraciones es que, esta vez, ha decidido no callarse y marcar los límites que considera justos.