Consejeros de Ayuso se burlan del calor en las aulas: el negacionismo climático del PP que indigna a los padres

La burla de los consejeros de Ayuso sobre el calor en las aulas resucita el negacionismo climático del PP y enfurece a padres y docentes. La ciencia advierte: estos chistes frenan las medidas urgentes que necesita la educación.

Si tienes hijos en edad escolar en la Comunidad de Madrid, este chiste te va a indignar. Literal. Porque cuando los termómetros de los colegios marcan más de 30 grados y los niños apenas pueden seguir la clase, esperas que el Gobierno regional actúe, no que se ría. Pero eso es justo lo que han hecho dos de sus consejeros esta misma semana. Vamos a contártelo claro.

El chiste que no hace gracia a nadie

El pasado jueves, el consejero de Cultura, Turismo y Deporte, Mariano de Paco, respondió a las quejas de las familias con una frase para enmarcar: 'Cuando hace calor, hace calor. Y añadió que él mismo le pone a su hija una camiseta de manga corta y un pantalón corto, 'como hemos hecho toda la vida'. Pocos días antes, su compañera de Educación, Mercedes Zarzalejo, ya había usado el mismo argumentario: invertir 18 millones en climatización y despachar las incidencias con un 'cuando hace calor, hace calor'.

La burla no es improvisada: forma parte de una estrategia política que el PP madrileño ha ido perfeccionando en los últimos años. De aquel famoso 'no es momento para el Apocalipsis climático' de Aznar al 'ahora se llama emergencia climática a que en julio haga calor' de Alfonso Serrano. Y la propia Ayuso prometió regalar una planta a cada madrileño para combatir las islas de calor (medida que nunca se cumplió). La mofa tiene un patrón claro: ridiculizar para no actuar.

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La ciencia contra la chanza

Que el cambio climático agrava las olas de calor ya no es debate. Los informes del IPCC y del Ministerio para la Transición Ecológica son contundentes. Pero aquí lo relevante es cómo el humor negacionista bloquea las soluciones. Según un estudio del politólogo Olli Hellmann, este tipo de chistes 'extienden el negacionismo climático' atacando a los mensajeros (científicos, activistas, políticos verdes) más que a los datos. Y justo así actúa De Paco: en vez de reconocer un problema, lanza una broma y desvía la atención hacia la vestimenta.

Los expertos consultados por este diario coinciden: 'Estas declaraciones, hechas en tono jocoso, tienen un claro patrón negacionista que intenta ridiculizar los efectos del cambio climático para no asumir responsabilidades de gobierno', explica el catedrático José María Baldasano. O, en palabras de pediatras: 'Con este calor no hay manera de dar clase'. Porque el problema no es teórico: los centros escolares alcanzan temperaturas que afectan a la concentración, al rendimiento y a la salud de alumnos y docentes.

Convertir el calor extremo en un chascarrillo no es simple frivolidad: es la coartada perfecta para no invertir en colegios ni en clima.

Y no son solo palabras: cada año los centros públicos madrileños sufren olas de calor cada vez más intensas y prolongadas, con sistemas de climatización insuficientes o directamente inexistentes. Mientras los colegios privados renuevan sus equipos con fondos propios, los públicos dependen de planes regionales que avanzan con cuentagotas. Los 18 millones anunciados por Zarzalejo apenas alivian unas necesidades que, según los sindicatos, superan con creces los 200 millones.

Reír para no actuar: el manual negacionista

No es casualidad que el PP madrileño recurra a la mofa. El negacionismo climático moderno ha dejado de cuestionar los datos para ridiculizar a quienes piden medidas. Así lo demostró el profesor Hellmann: la sátira se adhiere al ciclo informativo y esparce el mensaje de que no hay urgencia. Rajoy bromeó con la predicción del tiempo en Sevilla, Aznar llamó 'abanderados del apocalipsis' a los activistas, y ahora los consejeros de Ayuso rebajan el problema a una cuestión de vestimenta. El efecto es siempre el mismo: se retrasa la inversión en climatización escolar, se ignora el urbanismo verde y se perpetúa la inacción ante una crisis que ya mata.

Lo más grave es que esta actitud cala en la opinión pública: según varias encuestas, cada vez más jóvenes dudan de la gravedad del cambio climático cuando desde las instituciones se banaliza. Mientras Bruselas acelera las directivas de adaptación, Madrid responde con chanzas. La próxima cita en la Asamblea, donde los grupos de la oposición han exigido un plan de choque, será el termómetro real: ¿más chistes o más presupuesto? Las familias ya han tomado nota.

📌 En claves: lo que debes saber

  • Qué ha pasado: Los consejeros Mariano de Paco y Mercedes Zarzalejo se mofaron del calor en los colegios madrileños con frases como 'cuando hace calor, hace calor'.
  • Por qué te importa: Las aulas superan los 30 grados, lo que perjudica el aprendizaje y la salud, y la respuesta oficial retrasa las inversiones necesarias.
  • A quién afecta: A los más de 600.000 estudiantes de la enseñanza pública madrileña, a sus familias y al profesorado.
  • Hacia dónde vamos: La oposición reclama un plan urgente de climatización; si el Gobierno regional no rectifica, la indignación de padres y docentes irá a más.