Allison Mack: su esposo neonazi se sincera sobre su matrimonio y la secta NXIVM

Frank Meeink, exneonazi reconvertido a activista, cuenta por primera vez su historia con la actriz de 'Smallville' condenada por reclutar esclavas sexuales. Se conocieron en un parque para perros y él desconocía quién era ella. Ahora, después de descubrir su pasado, asegura que n

Frank Meeink, exneonazi que ahora lucha contra el racismo, ha soltado la bomba sobre su matrimonio con Allison Mack. Y el cuento del 'chico conoce a chica' se merece un capítulo en la próxima temporada de 'Por qué el mundo da miedo'.

Un encuentro de película en el parque de perros

Frank cuenta en el podcast The Hidden Third que todo empezó una tarde cualquiera en un parque para perros de la zona. Vio a una pitbull de pelaje blanco y piel rosada y soltó un piropo que él mismo califica de “un poco inquietante”: “Tu perra tiene una piel rosada preciosa”. La dueña era Allison Mack, la actriz que dio vida a Chloe Sullivan en Smallville, aunque él no tenía ni idea.

El flechazo cuajó rápido. Frank la invitó a un restaurante tailandés donde trabajaba y ella apareció con su madre. Hablaron de reforma penitenciaria y lucha contra el racismo y el antisemitismo, los grandes temas con los que él se ha reinsertado tras dejar atrás el movimiento neonazi. Allison le confesó: “Yo he estado en prisión”. Él no preguntó más en ese momento; ella le mandó luego un correo con los detalles. Cuando la googleó, la ficha policial le estalló en la cara: “Entonces la busqué en Google y me quedé como 'Oh, mierda'”.

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Pero no salió corriendo. La reacción de Frank Meeink descoloca a cualquiera que espere un juicio moral: “Soy un exneonazi que secuestraba a personas. ¿Crees que tengo derecho a juzgarla? No, en absoluto”. Y desde entonces son “una pareja increíble”, según sus propias palabras.

Dos pasados que compiten en oscuridad: NXIVM vs. el neonazismo

Allison Mack no era una simple seguidora de la secta NXIVM. Fue una de las lugartenientes de Keith Raniere, el gurú que montó una estructura de esclavas sexuales bajo la tapadera de un grupo de superación personal. Reclutaba mujeres, las chantajeaba y las marcaba con un hierro con las iniciales de Raniere y las suyas. Un currículum que en 2021 la llevó a declararse culpable de crimen organizado y conspiración. Le cayeron tres años de cárcel, pero salió en solo 21 meses.

El otro lado del espejo lo pone Frank Meeink. Pasó años en el movimiento supremacista blanco, metido en secuestros y palizas, hasta que en los 90 renegó de todo aquello. Hoy trabaja en una ONG que ayuda a personas sin hogar y colabora con el Southern Poverty Law Center, además de dar charlas sobre derechos civiles. Que haya acabado junto a una exmiembro de un culto sexual es casi un guion que ningún estudio se atrevería a producir.

Es muy fácil juzgar desde fuera, pero cuando quien te mira tiene un historial igual de escalofriante, el juicio se vuelve un espejo demasiado incómodo.

La pareja lleva ya un par de años junta, los suficientes para que él haya decidido romper el silencio y relatar su historia en varios pódcast. Las reacciones en redes no se han hecho esperar: desde el asombro hasta el sarcasmo más ácido, porque el hecho de que dos personas con pasados tan manchados se hayan encontrado así genera todo tipo de lecturas. Algunos hablan de redención bonita; otros, de un carnaval de cinismo.

Redención, hipocresía o un espejo demasiado incómodo

Vamos a ser claros: en el relato de Frank hay una pátina de autoayuda que chirría. Decir “no te juzgo porque yo fui peor” puede sonar a carta blanca para no enfrentar el daño real que NXIVM causó a decenas de mujeres. Pero también es cierto que ambos arrastran condenas cumplidas y llevan años intentando construir algo distinto, al menos sobre el papel. La pregunta que nos queda es si esa transformación es genuina o si solo nos están vendiendo un desenlace bonito para un culebrón que nunca pidió ser contado.

Lo que está claro es que la historia va a seguir dando que hablar. Allison Mack no ha concedido entrevistas desde que salió de prisión; su versión, de momento, es la gran ausente. Mientras tanto, Frank Meeink se ha convertido en el inesperado portavoz de una de las relaciones más morbosas de los últimos años. Y la audiencia, como con cualquier buen thriller, ya tiene los ojos clavados en el siguiente capítulo.

El chisme en 3 claves (TL;DR)

  • 👀 ¿Quiénes son los protagonistas? Allison Mack, actriz de Smallville condenada por reclutar esclavas para NXIVM, y su marido Frank Meeink, exneonazi.
  • 🔥 ¿Cuál es el drama? Se conocieron en un parque de perros sin saber sus pasados y ahora él revela que no la juzga porque su historial es igual de terrible.
  • 📲 ¿Por qué todo internet habla de esto? Porque la mezcla de culto sexual, neonazismo y amor redentor es tan kafkiana que tienes que pellizcarte para creerla.