David Sánchez declara en el juicio: "No era una oficina con ventanilla" y niega trato de favor

El hermano del presidente niega el trato de favor y la acusación pide tres años de cárcel. La UCO ya apuntó que la plaza se diseñó para él.

Si has enviado cien currículums sin respuesta, lo que ha contado hoy David Sánchez en el juicio te va a indignar. El hermano del presidente del Gobierno se sentó este 4 de junio en el banquillo de la Audiencia Provincial de Badajoz y soltó una frase que ya es titular: “No era una oficina con ventanilla”. La justicia quiere saber si su puesto en la Diputación de Badajoz fue un traje a medida o un simple nombramiento sin trato de favor.

La plaza que nadie pidió y la sombra del nepotismo

David Sánchez aterrizó en la Diputación pacense en el verano de 2017 como coordinador de conservatorios de música. Cinco años después, en octubre de 2022, pasó a ser Jefe de la Oficina de Artes Escénicas, un cargo que las acusaciones populares consideran hecho a su medida. Le piden hasta tres años de cárcel por tráfico de influencias y prevaricación, mientras que la Fiscalía, sorprendentemente, no ve delito.

La Unidad Central Operativa (UCO) ya había puesto la lupa sobre miles de correos electrónicos y concluyó que “el puesto fue creado para David Sánchez”. El informe recoge que se diseñó una plaza con funciones que encajaban como un guante con su perfil. El acusado, sin embargo, lo niega: “No solicité el cambio de denominación ni influí para que me lo dieran”, defendió en la vista.

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El proceso envuelve a otras diez personas, entre ellas el expresidente de la Diputación, Miguel Ángel Gallardo, exlíder del PSOE extremeño, para quien se reclama año y medio de cárcel. La contradicción entre lo que dice la Guardia Civil y lo que ve la Fiscalía ha avivado el debate sobre si el apellido abre puertas que el mérito no puede abrir.

Quince minutos de declaración y un malentendido muy conveniente

La comparecencia de David Sánchez duró apenas un cuarto de hora. Solo respondió a las preguntas de su abogado y esquivó cualquier cuestión incómoda sobre el proceso de selección. Explicó que el cambio de denominación de su puesto obedeció a la evolución de sus actividades profesionales, que incluían proyectos transfronterizos con Portugal, y que no supuso un aumento salarial. “No era una oficina con ventanilla”, repitió, sino una categoría administrativa.

También relató que al inicio tuvo un despacho en el conservatorio, pero durante la pandemia se usó para otras actividades y a su vuelta de una excedencia ya estaba ocupado por una compañera. A partir de ahí, deambuló por espacios comunes. Sobre si pidió compatibilidad para actividades privadas, solo recordó un intento fallido con una orquesta portuguesa: “Lo elevé a mi directora, pero contestó negativamente”.

El momento más rocambolesco llegó con su amigo íntimo y ex asesor en Moncloa, Luis Carrero. Sánchez aseguró que le avisó de un posible refuerzo en el área de Cultura en 2023, pero que él no tenía capacidad para decidir la contratación. Un correo suyo anterior en el que escribió “cuando te incorpores paso contigo una semana en Badajoz” fue calificado por él mismo como un simple “malentendido”. Según su versión, confundió la publicación de la plaza con la adjudicación. Carrero, por cierto, fue contratado tras ese aviso y hoy es jefe de Coordinación de Centros y Programas Transfronterizos.

Cuando el mérito se convierte en cuestión de apellido

Este caso huele a lo que buena parte de la juventud llama enchufismo. La promesa de que el esfuerzo y los estudios te abren camino choca de frente con una realidad en la que los puestos se diseñan para quien tiene el contacto adecuado. Mientras miles de opositores se dejan la vista, unas pocas llamadas bastan para crear un cargo a la carta.

La política no aburre cuando te quita oportunidades; aburre cuando nadie te explica por qué el curriculum de un apellido vale más que mil oposiciones.

No es la primera vez que la administración pública genera escándalos de contrataciones a dedo. En 2024, las oposiciones polémicas en la sanidad madrileña o los ‘contratos fantasma’ en varios ayuntamientos ya evidenciaron que el mérito, a veces, pasa a un segundo plano. Ahora, con el hermano del presidente en el foco, la sospecha de que el apellido abre despachos no hace más que crecer. La imagen de una administración que fabrica puestos para los amigos se graba a fuego en una generación que desconfía de las instituciones.

El expresidente Gallardo declaró justo después y defendió la legalidad del proceso. El juicio sigue con testigos clave que podrían confirmar si la plaza fue un traje a medida o una casualidad administrativa. Si se demuestra que el puesto de David Sánchez se cocinó en los pasillos del poder, el coste reputacional para lo público será difícil de reparar.

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📌 En claves: lo que debes saber

  • Qué ha pasado: David Sánchez declaró que no hubo trato de favor aunque su plaza fue creada para él. La acusación pide tres años de prisión.
  • Por qué te importa: El caso expone cómo el apellido puede valer más que el mérito, minando la confianza de los jóvenes en las oportunidades reales.
  • A quién afecta: A los aspirantes a un empleo público, a la credibilidad de la Diputación de Badajoz y al debate sobre el clientelismo.
  • Hacia dónde vamos: El juicio continúa con testigos clave; una condena podría marcar un antes y un después frente al ‘enchufismo’ institucional.