Indignación con Alberto de Mónaco por su "falta de respeto" frente a Felipe VI y Letizia

La llamativa falta de rigor exhibida por el príncipe ha eclipsado mediáticamente el verdadero valor cultural de las exposiciones inauguradas. Un evento diseñado desde los despachos para estrechar los lazos históricos será recordado, para bien o para mal, por esa estampa inicial. De esta manera, Felipe VI ha tenido que gestionar otra anécdota imprevista que suma un nuevo y polémico capítulo a su ya de por sí trepidante agenda institucional del mes de junio.

Los recientes compromisos de la Casa Real española han estado en el punto de mira mediático por motivos muy diversos. Seguro que recuerdas el comentado primer salto en paracaídas protagonizado por la princesa Leonor, o el evidente disgusto en el rostro de Felipe VI durante el pasado desfile del Día de las Fuerzas Armadas, justo en el tenso instante en que la bandera nacional cayó accidentalmente al suelo.

En medio de este clima de máxima expectación pública, el monarca y la reina Letizia han recibido la visita oficial de los príncipes de Mónaco. Este encuentro entre mandatarios europeos prometía ser una plácida jornada de celebración diplomática, pero ha terminado acaparando grandes titulares por un llamativo descuido de las normas cortesanas más elementales.

La intensa agenda oficial que unió a la corona monegasca con Felipe VI

El enfrentamiento entre la reina Letizia y Charlène de Mónaco que nadie vio
La intensa agenda oficial que unió a la corona monegasca con Felipe VI | Fuente: Casa de S.M el Rey

Para entender la magnitud de esta cumbre bilateral, debes tener muy en cuenta el motivo histórico del viaje. Las autoridades de ambos estados han decidido inaugurar este mes de junio conmemorando una fecha verdaderamente clave. Se celebra de manera oficial el ciento cincuenta aniversario de la apertura de la primera misión diplomática entre España y el Principado de Mónaco. Para honrar debidamente este siglo y medio de relaciones internacionales ininterrumpidas, Felipe VI y su esposa ejercieron de perfectos anfitriones organizando un programa institucional bastante completo y culturalmente muy enriquecedor.

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La primera parte de este recorrido oficial dio comienzo en la privacidad de las instalaciones del Palacio de la Zarzuela. En este recinto, Felipe VI ofreció un tour guiado exclusivo para mostrar las dependencias a sus ilustres invitados de la dinastía Grimaldi. Tras esta primera toma de contacto en la residencia de los monarcas españoles, las dos parejas reales se trasladaron hasta el centro neurálgico de la capital para continuar con los actos programados. El destino elegido por los gabinetes fue el 'Real Jardín Botánico-CSIC', un espacio científico que sirvió de escenario perfecto para que Felipe VI y Letizia recorrieran junto a la delegación visitante dos importantes proyectos visuales.

Durante el tranquilo paseo por este céntrico enclave natural y de investigación, presenciaron la exposición bautizada como 'Mónaco y España: cinco siglos de historia compartida', una muestra rigurosa que refleja los fuertes vínculos documentados entre ambos territorios a lo largo del tiempo.

Seguidamente, dedicaron un espacio de su mañana a recorrer el '8.º Foro de los Artistas de Mónaco'. Fue precisamente en el marco inicial de esta cita a cuatro donde las cámaras de los fotógrafos captaron la peculiar imagen que ha dado la vuelta al continente. El instante exacto en el que Felipe VI y la reina se encontraron frente a frente con la pareja monegasca desató una auténtica avalancha de comentarios por la extraña forma en que se ejecutaron los respectivos saludos.

El llamativo contraste en el saludo ante Felipe VI y Letizia

El minimalismo impecable en el armario de la reina Letizia
El llamativo contraste en el saludo ante Felipe VI y Letizia | Fuente: Casa de S.M el Rey

Cuando analizas el comportamiento de los representantes internacionales en viajes de Estado, esperas siempre un rigor absoluto. Sin embargo, en esta ocasión el príncipe Alberto optó por mostrar un exceso de efusividad que rompió por completo todos los esquemas previstos.

Según señalan los sectores más puristas y monárquicos, el mandatario exhibió un nivel de colegueo que resulta totalmente impropio para un acto institucional de esta envergadura. Lejos de guardar la distancia protocolaria que dicta la norma ante Felipe VI, su actitud exageradamente desenfadada contrastó de forma brutal con la rígida postura adoptada por su propia esposa.

La princesa Charlène, por su parte, ejecutó un movimiento que gran parte de los analistas han calificado de anticuado para los tiempos que corren en las cortes actuales. La consorte realizó una reverencia muy pronunciada que desprendía cierto tufo anacrónico, recordando directamente a los ceremoniosos gestos de sumisión propios de un cuento de finales del siglo XIX.

Esta abismal diferencia de criterios dentro del matrimonio a la hora de saludar a Felipe VI generó un momento de evidente descoordinación visual ante las cámaras. Mientras el soberano abrazaba al rey español con una confianza desmedida, ella se inclinaba de manera solemne casi hasta tocar el suelo.

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Las duras críticas de la prensa europea hacia el invitado de Felipe VI

El romanticismo de Charlène junto a la reina Letizia en Madrid
Las duras críticas de la prensa europea hacia el invitado de Felipe VI | Fuente: Casa de S.M el Rey

Como era de esperar tras visualizar las imágenes, el desarrollo de este viaje oficial ha quedado marcado irremediablemente por el análisis de este fugaz instante. El error de protocolo cometido por el soberano del pequeño país no ha pasado desapercibido más allá de nuestras fronteras.

La prensa internacional ha escrutado cada fotograma del encuentro, y los medios de comunicación alemanes han sido especialmente incisivos en sus juicios. La conocida revista Bunte ha publicado un extenso artículo donde dictan sentencia sin miramientos sobre el cuestionable comportamiento del invitado frente a Felipe VI y la reina consorte.

En sus páginas, los periodistas germanos aseguran tajantemente que la actitud del príncipe constituye una "falta de respeto hacia sus anfitriones, ya que se debería haber limitado a una leve reverencia. Pero quizás su amistad haya traspasado la rigidez protocolaria".

Esta reflexión externa deja muy claro que, aunque exista un trato personal estrecho forjado durante años entre los líderes, los actos de carácter público requieren mantener ciertas formas inquebrantables. La mencionada publicación especializada en crónica social y realezas europeas subraya de este modo que, mientras Charlène sí mostró sus respetos de la forma estipulada, su marido falló estrepitosamente en su cometido.

El riguroso análisis de la revista alemana va un paso más allá al detallar la reacción física evidenciada por los monarcas españoles en ese segundo exacto. Según describe minuciosamente la publicación: "Letizia y el rey Felipe parecen bastante sorprendidos. Tanto Felipe como Letizia reciben un abrazo, no hay reverencia por su parte. Charlène, en cambio, hace una reverencia ante los dos miembros de la realeza, seguida de besos en la mejilla y un abrazo implícito". A través de estas líneas queda totalmente patente que el abrazo repentino y cercano tomó completamente desprevenido a Felipe VI.

El debate sobre la sumisión en la primera visita oficial ante Felipe VI

La agenda oficial tras el encuentro diplomático de la reina Letizia
El debate sobre la sumisión en la primera visita oficial ante Felipe VI | Fuente: Casa de S.M el Rey

Dejando temporalmente a un lado el evidente exceso de confianza de Alberto, la actuación de Charlène también merece una lectura profunda. Este desplazamiento institucional resulta especialmente significativo para la crónica real porque se trata, nada menos, que del primer viaje oficial a España que realiza la exnadadora desde que asumió plenamente su papel como consorte monegasca. Ante esta circunstancia debutante, muchos observadores de la actualidad palaciega se preguntan abiertamente si su reverencia extrema es lo verdaderamente correcto en la dinámica actual.

Los diferentes expertos en diplomacia debaten hoy si un gesto tan marcadamente sumiso tiene lógica en pleno siglo veintiuno. Sin embargo, las reglas tradicionales son muy específicas al respecto cuando se trata de saludar a un jefe de Estado de la talla de Felipe VI.

En este sentido técnico, la norma palaciega establece claramente que: "Es la princesa quien debe hacer el gesto de sumisión hacia Sus Majestades. Así lo hizo, pero no tanto Alberto, que no se preocupa por el protocolo. Se debería inclinar ligeramente ante Letizia y Felipe". Esto corrobora que, pese al tufo a rancio percibido por algunos, ella cumplió su papel mientras él desoía sus obligaciones.