Hay herederos que se compran un yate, otros un equipo de fútbol y luego están Henrik Lyngbye Pedersen y su hijo Mathias. Ellos han decidido que lo que realmente necesita el sur de Dinamarca es un circuito de Fórmula 1. En su pueblo. De 4.393 habitantes. Y van a soltar 510 millones de euros para conseguirlo.
El dinero, por supuesto, no ha salido de debajo de una piedra. Los Pedersen son herederos de la fortuna de Novo Nordisk, la farmacéutica danesa que factura miles de millones gracias a Ozempic, el medicamento para la diabetes que medio mundo usa para adelgazar. Si alguna vez te has preguntado a dónde va el margen de beneficio de un fármaco de moda, aquí tienes una pista.
El plan: un circuito de seis kilómetros donde antes había un aeródromo
El proyecto parte del actual circuito de Padborg Park, un trazado modesto construido sobre un antiguo aeródromo que lleva funcionando desde 2003 como pista de entrenamiento y competiciones menores. La idea es ambiciosa: ampliarlo hasta los 6.006 metros de recorrido, con 18 curvas y un aforo para 100.000 espectadores.
El diseño ya está encargado al estudio Wurz Design, fundado por el expiloto de Fórmula 1 Alexander Wurz, que ha trabajado en el circuito de Qiddiya en Riad y en el centro de formación del RACC en Madrid. Lo de 'pequeño capricho' se queda corto.
Pero la cosa no se queda en el asfalto. El proyecto incluye un complejo hotelero, un centro de conferencias y circuitos de karting y motocross. La idea, según sus impulsores, es que el recinto no dependa solo de un Gran Premio al año — que además no está garantizado — sino que funcione como un centro de motor permanente capaz de atraer eventos durante todo el año. Dinamarca no tiene un solo circuito de primer nivel; estos herederos creen que puede ser el suyo.
La letra pequeña: licencia FIA y un calendario que no espera a nadie
Aquí es donde el sueño choca con la realidad administrativa del automovilismo. Para que un circuito pueda albergar un Gran Premio necesita la licencia FIA Grado 1, el nivel más alto de homologación. Conseguirla no es fácil, pero es posible. Lo realmente complicado es lo otro: entrar en el calendario oficial de la Fórmula 1.
El campeonato solo incorpora nuevas sedes cuando alguna de las existentes deja de celebrar su Gran Premio. Y ahora mismo hay una cola considerable de ciudades y países con chequera dispuestos a ocupar cualquier hueco. Rebecca Palmberg Steele, directora del proyecto, lo sabe y lo asume: el retorno de la inversión no está asegurado ni por asomo.
La ubicación juega a favor — Padborg está a un paso de la frontera con Alemania, cerca de Flensburg y bien conectado con los Países Bajos —, pero convencer a Liberty Media de que Dinamarca merece una fecha en un calendario saturado requiere más que 510 millones y un buen diseño.
En en el fondo, la historia tiene algo de entrañable y de absurdo a partes iguales. Dos herederos de una farmacéutica, un pueblo diminuto, un circuito soñado a golpe de talonario. La Fórmula 1 tiene sus propias reglas, y el dinero, aunque ayuda, no siempre basta.
El resumen para vagos (TL;DR)
- 🎯 ¿Qué ha pasado? Los herederos de Novo Nordisk (Ozempic) invertirán 510 millones de euros en un circuito de F1 en Padborg, un pueblo de 4.393 habitantes.
- 🔥 ¿Por qué importa? Dinamarca nunca ha tenido un Gran Premio y este proyecto aspira a colarse en el calendario oficial de la Fórmula 1.
- 🤔 ¿Nos afecta o es solo un meme? Nos afecta si te gustan los sueños millonarios con licencia FIA pendiente.



