Máxima de Holanda se pone flamenca y guiña a Sevilla

Tiara histórica, vestido de volantes y la misma semana que arranca la Feria de Abril. Máxima no ha disimulado ni un pelo el guiño a la ciudad donde se enamoró del rey en 1999. Las cuentas de realeza llevan desde anoche sin dormir.

Máxima de Holanda lo ha vuelto a hacer. Se presentó anoche en la cena diplomática del Palacio Real de Ámsterdam con tiara histórica, vestido de volantes y un guiño directísimo a Sevilla. La Feria de Abril arranca esta semana y la reina no ha disimulado ni un pelo.

El outfit no es casualidad. Máxima conoció a Guillermo Alejandro en la Feria de Sevilla del 99, y cada vez que abril asoma en el calendario, algo flamenco se cuela en su armario. Este año se ha pasado de frenada en el mejor sentido.

El look que tiene a media Sevilla comentando en grupos de WhatsApp

Vamos por partes. Máxima apareció con un vestido largo de ruffles escalonados, en un tono rosado que ni hecho aposta, y sumó la Stuart Tiara, una de las piezas más emblemáticas del joyero de la Casa de Orange. No sacaba esa tiara desde hacía años y justo la luce esta semana. Casualidad, lo que se dice casualidad, poca.

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El vestido no es literal de flamenca, evidentemente, pero el código estaba clarísimo: volantes superpuestos, silueta ceñida arriba y vuelo abajo. Un nod, como dicen en los medios holandeses, a la ciudad donde se enamoró del entonces príncipe heredero. Tela marinera.

Por qué la historia entre Máxima y Sevilla pesa tanto

Pequeño recordatorio para quien se haya incorporado tarde al culebrón real. Máxima Zorreguieta, argentina, economista, conoció a Guillermo Alejandro en 1999 durante la Feria de Abril. Ella no sabía que era príncipe, él no le dijo ni mu los primeros días, y cuando se lo confesó ya era tarde para frenar la cosa. De ahí salió una de las historias de amor más contadas de la monarquía europea del siglo XXI.

Sevilla, por tanto, no es una ciudad más en su biografía. Es el escenario de la película. Y cada gesto flamenco que hace la reina se lee siempre en esa clave. El guiño a la Feria no es moda, es memoria sentimental. Por eso lo del vestido de anoche se ha viralizado en España antes que en Países Bajos.

La prensa holandesa ha puesto el foco en la tiara, que tiene su propia historia. La prensa española, en los volantes. Y las cuentas de realeza en X llevan desde la medianoche comparando fotos de 1999 con las de ayer. El grupo de WhatsApp está que arde.

Por qué este guiño funciona y otros se quedan en disfraz

Aquí conviene parar un momento. No es la primera vez que una royal europea hace un guiño a España con flamenca o mantilla. Lo hemos visto en Letizia con peineta, en Charlène de Mónaco con abanico de encaje, en Kate Middleton con detalles taurinos que no cuajaron. La diferencia con Máxima es que ella tiene historia real con el sitio al que homenajea, no hace postureo de catálogo.

Por eso funciona. El vestido no intenta ser flamenca literal, que habría sido disfraz y patinazo asegurado. Es una reinterpretación elegante con volantes, en contexto de cena de Estado, con una tiara de peso simbólico encima. La lectura es: me acuerdo de Sevilla, lo celebro a mi manera, sin pasarme. Nivel maestría.

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Lo que viene ahora es predecible pero delicioso. Veremos fotos comparadas circulando toda la semana, algún despiste de cuenta de moda diciendo que el vestido es de una firma sevillana (no lo es, según apuntan desde Países Bajos es de un diseñador habitual de la reina), y probablemente un comentario de la propia Casa Real holandesa al respecto. Habrá que ver si Máxima se deja caer por Sevilla en los próximos días. Dejémoslo en un 'ya veremos'.