El conflicto en torno a las inversiones tomará un cariz muy oscuro durante la emisión de hoy en 'La Promesa'. Manuel se reunirá con el duque de Carril con un objetivo claro: exigirle la cancelación inmediata del contrato que mantiene con Ciro. Sin embargo, el heredero se encontrará con un muro infranqueable. El duque rechazará la petición, negándose a romper su trato comercial. Esta negativa provocará un nuevo y tenso enfrentamiento entre los primos.
La actitud de Manuel resultará especialmente sospechosa para quienes lo rodean. Ante la firmeza del duque, Manuel lanzará una advertencia bastante inquietante. Afirmará que espera que todo salga bien, subrayando que si las cosas se tuercen, él no podrá ayudarlos de ninguna manera.
Las heridas abiertas tras el final del romance entre Curro y Ángela

El capítulo de esta tarde de 'La Promesa' mostrará también las crudas consecuencias de la separación más reciente del palacio. Ángela y Curro atravesarán momentos de profunda desolación, incapaces de recomponerse tras hacer oficial su ruptura. Ambos sufrirán por separado las secuelas de una decisión que dejará heridas. Por un lado, Ángela buscará el consuelo de Julieta para desahogarse. Durante esta conversación íntima, dejará clara su postura inamovible, afirmando que no puede compartir su vida con alguien que la excluye de las decisiones verdaderamente importantes.
Curro experimentará un hundimiento emocional absoluto. Buscará apoyo en Pía, quien intentará consolarlo y restarle algo de importancia al asunto para calmar su angustia. Pese a los esfuerzos de la mujer, el joven se mantendrá firme en su dolor, convencido de que ha perdido a Ángela para siempre. Para empeorar la situación, el entorno no mostrará piedad alguna. Lorenzo aprovechará la vulnerabilidad del momento para hacer leña del árbol caído. Sin ningún tipo de escrúpulo, se burlará de la ruptura delante de Leocadia.
La inminente partida de María Fernández hacia un refugio seguro

Lejos de los salones principales de 'La Promesa', el área del servicio vivirá su propio drama personal. María Fernández confirmará su decisión de abandonar su puesto de trabajo y marchar sola para afrontar su embarazo. La doncella comenzará a empacar todas sus pertenencias con la firme intención de no depender de absolutamente nadie en esta nueva etapa de su vida.
Su plan pasará por buscar refugio en un convento, un lugar donde espera residir hasta el momento de dar a luz, alejada del bullicio y las constantes presiones de 'La Promesa'. Esta determinación causará un enorme revuelo entre sus compañeros. Samuel se mostrará incapaz de comprender los motivos que la empujan a tomar una medida tan radical.
Por su parte, Carlo intentará frenarla por todos los medios posibles, lanzándole reproches y suplicándole que recapacite. Sin embargo, María ignorará todas las advertencias y mantendrá su postura inflexible.
Quien sí decidirá intervenir desde las altas esferas será Alonso. El marqués bajará a hablar personalmente con ella para intentar convencerla de que se quede, recordándole el cariño inmenso que le tienen y asegurándole que la consideran como a alguien de la propia familia.
El paso atrás de Adriano y el movimiento implacable de Jacobo

La crisis desatada por el asunto del refugio y el Patronato obligará a algunos personajes a tomar decisiones muy drásticas para proteger a sus allegados. Adriano, sintiéndose profundamente culpable por la mala suerte que persigue a Martina, decidirá dar un paso atrás en su relación. Le comunicará a Jacobo su intención de apartarse definitivamente de su vida.
Ante esta retirada, Jacobo no se quedará de brazos cruzados. Decidirá tomar el control absoluto de la situación de Martina mediante una acción contundente que nadie espera. Con paso firme, bajará hasta la planta del servicio con un objetivo fijado: despedir a Petra.
Las sospechas de Cristóbal sobre Vera

La relación entre Pía y Ricardo alcanzará su nivel máximo de deterioro. Santos intervendrá con la mejor de las intenciones, diciéndole a Pía que su mayor deseo es que ambos retomen su relación sentimental. Lamentablemente, sus palabras conseguirán el efecto contrario. La pareja se mostrará cada día más alejada, protagonizando discusiones constantes a la vista de todo el mundo. Este comportamiento errático obligará a Cristóbal a intervenir, reprendiéndolos con gran severidad por sus continuas riñas públicas que alteran la paz del trabajo.
De manera paralela, el propio Cristóbal comenzará a atar cabos sobre otro asunto que le genera gran inquietud. El mayordomo se percatará de la notable ausencia de Vera en la planta noble de la casa. Esta falta de presencia no le pasará desapercibida y comenzará a inquietarse. Su instinto le dirá que hay algo importante detrás de este comportamiento inusual.




