El Reino Unido tiene la ley para vetar las redes a los menores. Lo que no tiene ni de lejos es la tecnología para hacerlo cumplir.
La ley sí, la prohibición no
El 29 de abril de 2026, la Corona británica sancionó la Children’s Wellbeing and Schools Act. Suena a prohibición inmediata, pero la realidad es más compleja. La norma da al Gobierno el poder para restringir el acceso de los menores a las plataformas, sí, pero mediante reglamentos futuros. Es decir, la ley es un marco habilitante: el ‘qué’ está claro, pero el ‘cómo’ sigue en el aire.
Esta misma semana, un portavoz del Departamento de Ciencia, Innovación y Tecnología (DSIT) lo confirmó en Bruselas: no hay ninguna decisión firme sobre qué redes se vetarán ni cómo. La consulta pública ‘Growing up in the online world’ cerró hace apenas unos días y sus conclusiones marcarán el tono del reglamento. Mientras tanto, los padres siguen sin respuestas.
Australia ya lo intentó y esto fue lo que pasó
El espejo australiano es incómodo. En diciembre de 2025, el país se convirtió en el primero en prohibir las redes sociales a menores de 16 años. ¿El resultado? Según la Molly Rose Foundation, el 61% de los chavales de 12 a 15 años sigue teniendo al menos una cuenta activa. Y el 70% de los que intentaron saltarse el bloqueo lo encontraron fácil. La verificación de edad biométrica que usaron se equivocaba en dos o tres años, suficiente para dejar entrar a quien no debía.
Evan Spiegel, CEO de Snapchat, ha sugerido que la verificación debería hacerse en la tienda de aplicaciones —App Store o Google Play— para no multiplicar los datos biométricos en cada red. Pero Apple y Google no han dicho ni mú. Y sin su cooperación, cualquier prohibición es un coladero.
El verdadero lío: verificar edades sin cagarla
Aquí está el nudo gordiano. Obligar a un menor a demostrar que tiene 16 años con un documento oficial o un escaneo facial es recopilar más información de la cuenta, justo lo que el RGPD intenta evitar. Chris Sherwood, de la ONG de protección infantil NSPCC, advierte sin tapujos: ‘Una prohibición mal diseñada puede empujar a los adolescentes a rincones más oscuros de internet’.
España, por ejemplo, apuesta por una mezcla de control parental y educación digital en lugar de vetar por ley. Y el propio Reino Unido ya ha probado con 300 adolescentes varios escenarios: prohibición total, toque de queda nocturno o límite diario de una hora. Al menos, alguien busca datos antes de legislar a ciegas.
Lo irónico es que la arquitectura de la ley británica es inteligente: al no fijar una prohibición directa, se ahorran años de batallas parlamentarias y se adapta a lo que venga. Pero sin herramientas de verificación sólidas, es como tener un Ferrari sin motor.
Tener una ley sin herramientas de verificación es como tener un Ferrari sin motor.
El Salseómetro
Nivel de salseo: 3/10. El tema es serio y necesario, pero la conversación en redes es aún muy técnica. Cuando llegue el primer reglamento concreto y los streamers se pronuncien, esto subirá como la espuma.
📱 El TL;DR (Too Long; Didn’t Read)
- 👤 De quién hablamos: Del gobierno de Reino Unido y su nueva ley de protección infantil.
- 📲 En qué red social ha pasado: No ocurre en una red concreta, es una regulación que afecta a todas.
- 🔥 Por qué es viral: Porque muestra que prohibir las redes a menores es fácil decirlo pero casi imposible hacerlo bien.




