Si estás planeando una escapada cultural a Málaga este verano, acaba de inaugurarse una cita que no te puedes perder: la nueva exposición de Joana Vasconcelos en el Museo Picasso Málaga.
La artista portuguesa, una de las creadoras más reconocidas de su generación, aterriza en la ciudad natal de Picasso con Transfiguración, una retrospectiva que no sigue un orden cronológico pero que sí comparte escala monumental. A sus diecisiete años, Vasconcelos descubrió el Guernica en el Casón del Buen Retiro y entendió que el arte podía ser una experiencia física y emocional. Aquel encuentro con el malagueño marcó su vocación y ahora sirve de puente para esta muestra, en la que la artista se siente en casa.
Del puchero a la escultura: la transfiguración de lo cotidiano
El título de la exposición no es casual. Lo explica su comisario, el director del museo, Miguel López-Remiro: la idea de transfiguración, presente en el Evangelio de San Mateo, describe el momento en que el rostro de Cristo brilló como el sol y sus vestidos se volvieron blancos. De forma parecida, Vasconcelos toma objetos del día a día —cacerolas, plumeros, pendientes de plástico— y los eleva a una dimensión artística sin borrar su memoria doméstica. Lo ornamental se vuelve estructural, lo privado se hace público y el museo se transforma en un espacio sensorial donde las piezas invitan a tocar, oler y escuchar.
La muestra despliega piezas de todas las épocas. Desde los inicios, con Flores de mi deseo (1996), unos plumeros que se abren como gigantescos claveles transitables, hasta la más reciente Bosque encantado (2024), un laberinto de crochet donde la luz y la música envuelven al visitante. La gran novedad es que, por primera vez, esta obra incorpora sensores de movimiento: la iluminación se activa en en función de los pasos, creando una coreografía lumínica única que subraya la filosofía participativa de la portuguesa.

En el patio del museo brilla el zapato Betty Boop (2020), elaborado con tapas y cacerolas de acero inoxidable que reflejan el sol malagueño. Ya en las salas, encontramos joyas menos conocidas como Vista interior, una caja del tiempo con productos portugueses del cambio de siglo, o Menú del día, que juega con la costumbre de guardar abrigos de piel en el frigorífico. La videoinstalación y la furgoneta de Fatimashop convierten la fe en souvenir banal y plantean una crítica ácida al consumo religioso.
Una experiencia que se toca, se huele y se escucha
Vasconcelos no teme mezclar lo artesanal con lo industrial. El imponente chandelier Carmen está formado por cientos de pendientes de flamenca de plástico, un material que fascinó a la artista cuando descubrió que en España la filigrana también se traducía a este soporte. Y Spot me es una garita real de la dictadura de Salazar cuyo interior, forrado de espejos, vigilia al espectador sin dejar que se vea reflejado. Incluso las piezas que ya deslumbraron en el Palacio de Liria —el lazo de botellas de Dior J'Adore Miss Dior y el corazón de cubiertos Corazón independiente negro— ganan aquí autonomía gracias a unos cofres instalativos que las aíslan del ruido estético del palacio.
Todas estas obras convierten el museo en una caja de resonancia de lo cotidiano y en un espacio para pensar sobre lo femenino y la tradición. Ahí reside la verdadera lectura política de Vasconcelos: no hay nostalgia, sino una voluntad de hacer más accesible el mensaje crítico a través de objetos que todos reconocemos.
Por qué no puedes perdértela este verano
El Museo Picasso Málaga se ha volcado con una muestra que dialoga con el espíritu del artista que le da nombre. Igual que Picasso encontró en lo popular una herramienta para renovar el arte, Vasconcelos usa pucheros y plumeros para hablar de libertad, poder y feminidad. No se trata solo de una sucesión de esculturas impactantes, sino de una reflexión sobre cómo los objetos cotidianos pueden transformarse en contenedores de significado.
Además, la ciudad suma con esta cita un argumento más para visitarla en los meses de calor. La combinación de arte contemporáneo y la excelente programación del centro malagueño convierte esta exposición en un plan cultural redondo. Y quienes ya conozcan a la portuguesa por sus trabajos en Versalles o en la Casa de Alba descubrirán aquí matices nuevos.
Una retrospectiva que convierte lo familiar en extraordinario y convierte el museo en una experiencia para todos los sentidos.
Ficha técnica
- Título: Transfiguración
- Autora: Joana Vasconcelos
- Qué puedes ver: Esculturas monumentales realizadas con objetos cotidianos (cacerolas, plumeros, crochet), instalaciones sensoriales y piezas de video que revisan su trayectoria.
- Recinto y ciudad: Museo Picasso Málaga, Málaga
Puedes consultar horarios y entradas en la web oficial del museo.



