El Ayuntamiento de Alcobendas ha descubierto lo difícil que es programar un festival. Tras prometer un cartel de primer nivel el año pasado, la primera edición del nuevo festival de verano del municipio, que finalmente ha sido bautizado como OpenSky Festival, se ha quedado con las sobras de la temporada de festivales, sin la posibilidad de ofrecer un solo cabeza de cartel de alto nivel.
Los dos nombres más atractivos son los de Taburete, la siempre controvertida banda de Willy Bárcenas, y Pignoise, el grupo de Álvaro Benito. El resto del cartel lo completan algunos talentos emergentes como Besmaya y algunas viejas glorias como el violinista Ara Malikian. Al menos no está presente el DJ Pulpo.
Las comparaciones son odiosas, pero no parece un cartel especialmente atractivo, incluso con un precio de 40 euros. Solo por comparar, el mismo fin de semana, en el recinto Miguel Ríos de Rivas, se celebra el festival Río Babel, que entre sus cabezas de cartel cuenta con Katy Perry, Amaia o The Offspring, y que más abajo incluye nombres como los de Bomba Estéreo, La M.O.D.A. o Molotov; además, el precio diario empieza en 60 euros, solo 20 más que el de su nuevo rival en Alcobendas.

Además, el evento se celebra en un espacio público como es el Parque de Andalucía. No hay grandes marcas anunciadas como colaboradores o patrocinadores del evento, por lo que el caché de los artistas debe salir del costo de la venta de entradas, lo que no sería un problema si no fuera porque se cerrará un espacio público para los no asistentes al evento durante un fin de semana en los primeros días de verano.
DEMASIADO TARDE PARA PROGRAMAR GRANDES CABEZAS DE CARTEL
La primera lección del Ayuntamiento es lo complicado que es organizar un festival de gran envergadura en pocos meses. Es bueno recordar que Rocío García Alcántara prometió el año pasado un cartel para competir con el Mad Cool y dejaba caer nombres como el de Aitana, Juanes, Sebastián Yatra o Shakira. El problema es que, cuando hizo el anuncio, algunos de estos nombres ya habían pautado lo que serían sus únicos conciertos en la Comunidad de Madrid, incluyendo la firma de la exclusividad.
Era difícil, por no decir imposible, que un artista como Aitana o Juanes dejara de lado los compromisos de exclusividad ya firmados. Es que anunciar los planes de un festival con semejante cartel en el mes de octubre demuestra o la falta absoluta de conocimiento de lo complicada que es la industria musical, o bien una disposición a mentir demasiado alta incluso en la política.

Es cierto que la promesa ha sido que OpenSky se transforme en una cita anual, por lo que existe la posibilidad de mejorar la apuesta el año que viene. Pero, por el momento, el festival parece una versión de Temu o Hacendado del resto de los grandes festivales de la Comunidad de Madrid. La desaparición de eventos como el Tomavistas o el Dcode demuestra lo complejo que se ha hecho el mapa del sector en la capital española, y sumar otro de alto calibre era un reto fuera del alcance del Ayuntamiento de Alcobendas.
TODOS LOS PROBLEMAS, PERO NADA DEL PRESTIGIO
Lo cierto es que realizar un evento de estas características con este cartel deja al Ayuntamiento y al municipio de Alcobendas lo peor de los dos mundos. Por un lado, tendrán que asumir las quejas de ruido de los vecinos de la zona, tanto por el estruendo como por el tráfico durante el fin de semana de la actividad; pero, además, no tendrán ni el prestigio ni el potencial turístico que generan eventos como el Cruïlla o el propio Río Babel, esto sin señalar los eventos como el Mad Cool o el Primavera Sound.
Es que ninguno de los nombres presentes parece suficiente para atraer asistentes más allá del propio municipio de Alcobendas. En este panorama, la apuesta parece más un dolor de cabeza que un nuevo espacio de cultura para la comunidad o incluso para la ciudad: poco atractivo, costoso y ruidoso. De un pedido de Amazon a un paquete de Temu en unos pocos meses.



