La industria del automóvil español ha registra un nuevo avance con la presentación de la nueva fábrica de Liux para su primer coche eléctrico español. La empresa ha seleccionado la localidad de Azuqueca de Henares, en Guadalajara, para instalar su centro de producción de coches eléctricos.
Este proyecto supone una inversión total de 30 millones de euros ejecutada en un plazo de cinco años. Las instalaciones cuentan con una superficie de 6.000 metros cuadrados destinados al ensamblaje integral de automóviles. La puesta en marcha de esta planta marca el regreso de la actividad manufacturera de vehículos a Castilla-La Mancha.
La capacidad productiva de la fábrica escalará de forma progresiva durante los próximos ejercicios. La compañía estima ensamblar 2.500 unidades durante el primer año de actividad operativa. El objetivo final establece una producción anual de 15.000 vehículos para el año 2028.
Este desarrollo industrial conlleva la creación de 485 puestos de trabajo en la región. El Gobierno autonómico ha respaldado la iniciativa como un "motor fundamental para la revitalización económica de Guadalajara. La planta se posiciona como un referente en la fabricación sostenible de movilidad eléctrica.
EL LIUX BIG, EL PRIMER COCHE ELÉCTRICO DE LA MARCA ESPAÑOLA
Este primer coche eléctrico de la marca española recibe el nombre comercial de Big. Se trata de un modelo biplaza diseñado específicamente para el entorno urbano con una longitud de 2,7 metros. El automóvil pertenece a la categoría L7e de cuadriciclos pesados eléctricos.
Esta clasificación permite que conductores de 16 años con permiso AM utilicen el vehículo legalmente. El equipo de ingeniería de Liux ha desarrollado toda la tecnología en territorio nacional. La estructura del coche destaca por el uso de materiales ecológicos y procesos de fabricación innovadores.
La carrocería del Liux Big emplea fibra de lino reciclable en lugar de plásticos o metales convencionales. Este material reduce de forma drástica el impacto ambiental durante el ciclo de vida del producto. El vehículo incorpora baterías modulares diseñadas para optimizar el consumo energético en trayectos cortos. El diseño del chasis y los componentes internos permite una reducción del 80% en la huella de carbono. La empresa defiende la autenticidad del proceso frente a otros modelos que dependen de piezas importadas de mercados asiáticos.

EL LIUX BIG DISPONE DE DOS OPCIONES DE BATERÍAS PARA UNA AUTONOMÍA MÁXIMA DE 230 KM
El modelo Big llegará al mercado con dos configuraciones distintas de almacenamiento energético. La versión de acceso dispone de una batería de 15 kWh que proporciona una autonomía de 175 kilómetros por carga.
Para usuarios con mayores necesidades de desplazamiento, la marca ofrece una variante de 20 kWh. Esta segunda opción permite recorrer hasta 230 kilómetros en condiciones de uso urbano. Ambas versiones están enfocadas a solucionar las restricciones de movilidad en las zonas de bajas emisiones de las grandes ciudades.
La eficiencia del motor eléctrico garantiza un gasto operativo mínimo para el propietario. El peso reducido del vehículo favorece una aceleración ágil en el tráfico denso de las capitales. Las baterías modulares facilitan las futuras labores de mantenimiento y la actualización de los componentes según avance la tecnología. La marca ha priorizado la simplicidad mecánica para ofrecer un producto fiable y fácil de reparar. Estas especificaciones técnicas sitúan al coche como una alternativa real al transporte público y a las motocicletas eléctricas.
EL PRIMER COCHE ELÉCTRICO ESPAÑOL SALE AL MERCADO POR 18.000 EUROS
El factor económico es uno de los pilares de la estrategia de Liux para el mercado español. El precio de venta de la versión más básica se sitúa en los 18.000 euros. Esta cifra sitúa al modelo Big significativamente por debajo de los precios habituales de los turismos eléctricos tradicionales. La empresa comercializa el producto como un "segundo vehículo para hogares que requieren movilidad individual eficiente". La estructura de costes reducida se debe a los procesos de fabricación simplificados y a la proximidad de los proveedores.
La marca planea competir mediante una relación directa entre calidad y coste. El mercado del coche eléctrico español demanda opciones eléctricas accesibles para la clase media y los jóvenes profesionales. Liux aprovecha este nicho para introducir una solución de ingeniería nacional competitiva. El ahorro en el consumo de energía y las exenciones en impuestos municipales mejoran la propuesta de valor del coche. La compañía confía en que el precio final actúe como el principal reclamo para alcanzar las cuotas de ventas previstas en su plan de negocio.

Tras la consolidación en España, Liux iniciará su despliegue comercial en otros mercados europeos. La hoja de ruta de la empresa identifica a Italia y Francia como los destinos prioritarios para la exportación del modelo Big. Estos países comparten necesidades similares de movilidad en núcleos urbanos de alta densidad de población.
El formato de coche pequeño y asequible cuenta con una demanda creciente en ciudades como París o Milán. La marca busca establecer centros de distribución y servicio técnico en los principales nodos logísticos de estos países.
El plan de expansión se basa en la escalabilidad del modelo de producción de la planta de Azuqueca de Henares, en Guadalajara. La exportación de tecnología española refuerza el papel de la industria nacional en la transición energética europea. Los directivos de la marca apuestan por un crecimiento sostenido para evitar las tensiones financieras en la fase de internacionalización. La presencia en mercados extranjeros aumentará el prestigio de la marca y permitirá alcanzar las economías de escala necesarias. El proyecto representa una apuesta por el liderazgo español en la fabricación de micro-movilidad eléctrica.



