La Dirección General de Tráfico (DGT) ha confirmado la puesta en marcha de los nuevos radares de ocupación en las carreteras españolas. Estos dispositivos suponen un cambio en la vigilancia vial, ya que su tecnología no está diseñada para medir la velocidad de los vehículos, sino para identificar el número exacto de personas que viajan en su interior.
El objetivo de esta medida -liderada por Pere Navarro- es sancionar a los conductores que circulan sin acompañantes por los carriles de Vehículos de Alta Ocupación (VAO), una zona reservada exclusivamente para fomentar el uso compartido del automóvil.
El funcionamiento de estos sistemas se basa en cámaras de alta resolución combinadas con sensores infrarrojos e inteligencia artificial. El radar de la DGT realiza un escaneo del habitáculo del coche, incluso a través de cristales tintados o en condiciones de baja visibilidad, para verificar si se cumple con el mínimo de ocupantes exigido por la normativa. La inteligencia artificial procesa las imágenes en tiempo real y descarta automáticamente a los vehículos que cumplen la ley, centrando la detección en aquellos donde solo viaja el conductor.
LOS RADARES DE LA DGT EN LA A-2 YA MULTAN CON 200 EUROS A LOS QUE VIAJEN SIN ACOMPAÑANTES
Los primeros dispositivos ya están operativos en puntos estratégicos de la red viaria. Uno de los radares más activos se encuentra en la A-2, a la altura de Barajas, en Madrid.
Este punto es crítico por la alta densidad de tráfico y el uso frecuente del carril reservado para entrar a la capital. La DGT tiene previsto ampliar esta red de vigilancia a lo largo de 2026, priorizando los accesos a las grandes áreas metropolitanas y las zonas donde se registran mayores niveles de congestión.

El uso indebido de los carriles VAO está tipificado como una infracción grave en la Ley de Tráfico. La sanción económica por circular solo en este carril asciende a 200 euros. A diferencia de los excesos de velocidad o el consumo de alcohol, esta multa no conlleva la pérdida de puntos del carné de conducir.
Sin embargo, la automatización del proceso permite que la sanción se tramite de forma inmediata, enviando la notificación al domicilio del titular del vehículo sin necesidad de que un agente de la Guardia Civil de Tráfico detenga el coche en la vía.
EL SISTEMA UTILIZA SENSORES PARA DETECTAR PASAJEROS REALES Y EVITAR EL USO DE MANIQUÍES
La implementación de estos radares responde a la necesidad de optimizar el flujo de vehículos en las entradas de las ciudades. Los carriles VAO exigen, por norma general, un mínimo de dos ocupantes por vehículo, aunque existen excepciones para motocicletas, vehículos con etiqueta CERO emisiones o conductores con movilidad reducida. El sistema de inteligencia artificial de los radares está configurado para reconocer estas excepciones mediante la lectura de la matrícula y el distintivo ambiental de la DGT, evitando así errores en la tramitación de las multas.

La tecnología utilizada permite también distinguir la presencia de menores o sistemas de retención infantil en los asientos traseros. Los sensores detectan la masa térmica y los volúmenes dentro del coche, lo que impide que los conductores intenten engañar al sistema utilizando maniquíes u otros objetos que simulen la presencia de un pasajero. La precisión de estas cámaras es lo que ha permitido a la DGT validar el sistema para su uso masivo en las autovías con mayor presión circulatoria de España.
Para el conductor, la llegada de estos radares significa una vigilancia constante sobre el uso del carril izquierdo en las autovías de acceso. Hasta ahora, la vigilancia del carril VAO dependía de patrullas presenciales o cámaras de vigilancia manuales. Con el nuevo sistema, la monitorización es permanente y automática. La DGT insiste en que el uso correcto de estos carriles reduce las emisiones contaminantes y mejora la fluidez del tráfico, por lo que el despliegue de estos radares se intensificará durante los próximos meses en los cinturones periféricos de Madrid y Barcelona.
De esta forma, los radares de ocupación se consolidan como la nueva herramienta de control de la DGT para este año. La combinación de cámaras y software avanzado permite una vigilancia que antes era imposible de realizar de forma sistemática. Los conductores que utilicen los carriles reservados de forma individual se enfrentan a una sanción de 200 euros que ya ha empezado a aplicarse en los accesos clave de la península. La transparencia en el uso de la inteligencia artificial aplicada al tráfico marca el inicio de una nueva etapa en la seguridad y gestión de la movilidad urbana.



