Alva Noë, profesor de la Universidad de Berkeley (California) y conocido como el "filósofo de la mente", es de sobra conocido por su enfoque enactivista de la percepción, asegurando que la consciencia no ocurre solo en el cerebro, sino que es una actividad que realizamos con el cuerpo y el entorno.
En una de sus múltiples reflexiones, no duda a la hora de asegurar que la ciencia no es capaz de responder a las dudas más profundas de nuestra existencia, ya que la neurociencia, a pesar de sus innegables avances a lo largo de los últimos años, no encuentra la forma de resolver estas cuestiones.
ALVA NOË Y EL SILENCIO DE LA CIENCIA FRENTE A LO FUNDAMENTAL
Alva Noë es un destacado filósofo de la mente, neurocientífico y profesor de la Universidad de Berkeley (California), quien en una entrevista con El País dejó clara su postura con respecto a la neurociencia y la incapacidad de esta para responder a preguntas existenciales que nos podemos hacer a nosotros mismos.
"La ciencia enmudece cuando nos enfrentamos a las dudas más profundas de nuestra existencia", asegura el experto, que con esta frase deja claro que la ciencia tiene límites. A pesar de que sirve para encontrar la explicación a diferentes fenómenos cerebrales y conductuales, no da respuestas sobre el sentido de la vida, los valores o lo que significa ser humano.
El propio Alva Noë alerta de la tendencia actual a tratar de buscar certezas inmediatas a través de la neurociencia, al mismo tiempo que se obvia por completo que algunas preguntas existenciales requieren de reflexión filosófica y artística para poder ser comprendidas.
La filosofía no da hechos, pero ayuda a la hora de formular mejores preguntas, cuestionar supuestos y profundizar en la propia experiencia vital del ser humano.
ALVA NOË Y LA FILOSOFÍA COMO HERRAMIENTA DE COMPRENSIÓN

Mientras Epicuro aseguraba que "apreciar la existencia no debería ser una meta, sino la maestría de disfrutar del presente sin la ansiedad del mañana", Alva Noë aclara que la filosofía y el arte no solo nos ayudan a entendernos a nosotros mismos, sino que nos transforman en el proceso.
Insiste en que crecemos y evolucionamos al explorarlos, ya que nos enseña a mirar la vida con perspectiva y a reconocer la complejidad de la conciencia, además de cuestionar modelos reduccionistas como el del cerebro-ordenador.
El filósofo de la mente recalca que muchos fenómenos humanos, como son la memoria, la percepción, las decisiones o el lenguaje, no son fijos ni mecánicos, sino moldeados por la historia, la sociedad y la interacción.
Por ello, considera que tratar de encontrar la explicación a los mismos a través de las neuronas o algoritmos en exclusiva, supone estar ignorando la riqueza de la experiencia humana.
LA CRÍTICA AL REDUCCIONISMO NEUROCIENTÍFICO DE ALVA NOË

Al mismo tiempo que Byung-Chul Han asegura que "la autoexplotación es el mal de nuestra era", Alva Noë insiste en que la neurociencia, aunque es importante para entender el cerebro, no puede sustituir a la filosofía al hacerse preguntas profundas sobre la vida.
El filósofo asegura que las metáforas computacionales que comparan el cerebro con un ordenador simplifican en exceso la realidad, ya que nuestra mente es un fenómeno biológico, social y culturalmente situado.
Por este motivo, para Alva Noë, para poder abordar los grandes dilemas humanos, se necesita un enfoque más amplio en el que se combine filosofía, arte y ciencia, siendo capaz de reconocer los límites de cada disciplina y la indeterminación de la experiencia.
ALVA NOË PROPONE CUESTIONAR PARA ENTENDER LA CONCIENCIA

De acuerdo al pensamiento que defiende Alva Noë, el verdadero avance no se encuentra en la acumulación de datos como realiza la neurociencia, sino que la clave está en aprender a hacer mejores preguntas.
La ciencia ofrece respuestas concretas, pero gracias a la filosofía se puede examinar lo que significa ver, pensar y existir. Ante la imposibilidad de encontrar respuestas definitivas, Noë reivindica la importancia de explorarnos constantemente.
Para conseguirlo, explica que es necesario apostar por una comunicación filosófica y artística, además de dar valor al propio hecho de cuestionar nuestras certezas. Bajo su perspectiva, la filosofía cambia la manera en la que vemos el mundo y nos ayuda a enfrentar las dudas más profundas de nuestra existencia, allí donde la ciencia se enmudece.



