Es secreto de la dieta atlántica frente a la dieta mediterránea en España

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En las costumbres alimenticias de nuestro país encontramos dos grandes pilares que han marcado un legado saludable y delicioso, con reconocimiento internacional: la dieta atlántica y la dieta mediterránea. Aunque comparten ciertos principios básicos, como la importancia del consumo de frutas, verduras y pescado, hay matices que las hacen únicas y distinguidas, cada una con sus secretos para una vida longeva y un paladar satisfecho.

Mientras la dieta mediterránea ha ganado una fama casi mítica, avalada por incontables estudios, la dieta atlántica comienza a despuntar como un modelo de alimentación igual de válido, con sus propios beneficios y particularidades que merecen ser destacados.

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LOS ENCANTOS DEL MAR ATLÁNTICO: UNA DIETA ANCESTRAL RENOVADA

La dieta atlántica surge de las costas gallegas y portuguesas, donde el océano Atlántico baña con sus aguas frías y nitrogenadas una vasta biodiversidad marina. Aquí, el pescado y el marisco tienen un papel protagonista, sin descuidar el consumo de carnes magras como el cerdo y ternera, preferiblemente criados en libertad. Productos lácteos de gran calidad, como quesos con denominación de origen, y una enriquecedora variedad de panes complementan esta dieta. Las huertas, con su rica gama de vegetales y legumbres, aportan el balance perfecto a un patrón alimenticio profundamente arraigado en la tradición y en el aprovechamiento sostenible de los recursos disponibles.

El cultivo de verduras de hoja verde como el grelo o la nabiza, junto con tubérculos como las famosas patatas gallegas, son indispensables. No podemos olvidar los vinos, de entre los cuales destacan los blancos con denominación de origen, que son ideales para maridar con pescados y mariscos. En cuanto a la preparación de los alimentos, se prefiere la cocción y los guisos, técnicas que preservan sus propiedades nutritivas y realzan sus sabores autóctonos.

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