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Un estudio afirma que un 55% de adolescentes escoge estudios que no coinciden con sus intereses

Un trabajo de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) publicado en la revista ‘International Journal of Environmental Research and Public Healh’ afirma que un 55% de los adolescentes encuestados escoge estudios que no coinciden con sus intereses.

La investigación concluye que en un 25% hay una coincidencia total entre los estudios y los intereses, en el 40% hay una coincidencia parcial y en casi un 35% no hay ninguna coincidencia, ha informado la UAB este martes en un comunicado.

El investigador Ramon Cladellas ha explicado que los tests y cuestionarios que se usan para la orientación laboral «pueden animar a los jóvenes a omitir sus verdaderas preferencias –de las que pueden tener poca conciencia– y a ajustar su respuesta a lo que es presumiblemente deseable o socialmente bien valorado».

Los responsables han diseñado un programa que identifica las inquietudes implícitas y mide «variables casi imposibles» con los enfoques tradicionales y se presenta como algo parecido a un portal de Internet por el que los alumnos navegan durante 20 minutos, sin respuestas opcionales.

Eso facilita la detección de los «verdaderos» intereses, ya que se extraen datos como el tiempo y el ritmo de exploración que los investigadores pueden analizar para darle forma al comportamiento de cada usuario.

Asimismo, hay una segunda herramienta en la que los jóvenes escogen, por orden de preferencia, hasta cinco grados profesionales de un total de 120 y una tercera que es una prueba de autoconocimiento.

Los responsables del estudio han subrayado el enfoque metodológico y los resultados obtenidos con esta iniciativa y por eso han reivindicado su uso, tanto en cursos anteriores de ESO como en la toma de decisiones con los estudios de cualquier nivel.

Cladellas ha indicado que se «pone de manifiesto que no evaluar los intereses implícitos puede llevar a decisiones equivocadas» y ha calificado de fundamental tenerlos en cuenta por los efectos a largo plazo, con beneficios para la salud mental y el bienestar emocional, así como para la competencia profesional.

Con esta metodología, hecha con 300 alumnos de cuarto de la ESO del área de Barcelona, se ha concluido que para un 35% de los adolescentes ninguna de las elecciones explícitas coincidió con los intereses implícitos.