Iryo mantiene que su tren estaba detenido y sin autorización para moverse cuando el AVE lo embistió en Urda. La compañía contradice así al ministro de Transportes, Óscar Puente, que declaró que se había ordenado a los trenes parados continuar.
El siniestro de Urda (Toledo) deja 68 muertos y una pregunta que ya no es solo técnica: quién dio la orden de reanudar la marcha y quién la recibió. Las comunicaciones entre los trenes y el centro de control de Adif en Atocha quedan grabadas, así que la discrepancia se dirimirá con registros, no con versiones.
La orden que nadie reconoce haber recibido
Según fuentes de la dirección de Iryo, el tren siguió parado porque el centro de control le había pedido resetear el sistema LZB, la tecnología que vigila la velocidad y frena el tren si no respeta las señales. Ese reinicio dura varios minutos y no permite mover el convoy. Por eso, siempre según la compañía, no tenían autorización para arrancar.
A las 8.38, el tren de Iryo avisó al centro de control de que el sistema se había caído y de que estaba detenido a la espera de solución, 'siempre en coordinación' con los funcionarios de Atocha. Según la compañía, la orden de circular a velocidad normal fue para el AVE, diez minutos después, y el impacto llegó mientras terminaban el reseteo.
La versión de Adif es distinta y se apoya en la 'moviola', la reconstrucción de las llamadas. Según el gestor de infraestructuras, a las 8.41 el tren de Iryo recibe la instrucción de reanudar la marcha 'con normalidad', la misma que se dio al AVE, lo que implica renunciar a la marcha a la vista, la velocidad reducida que permite frenar ante cualquier obstáculo.
Cinco minutos antes del choque, a las 8.48, una nueva llamada advierte de que el tren no puede resetearse y de que sigue detenido. Las dos cronologías salen de las mismas grabaciones y se contradicen de plano.
A las 8.41, según Adif, el tren recibe la orden de seguir; según Iryo, esa orden nunca llegó a su cabina.
Por qué la discrepancia ya es un problema político
El choque de relatos tiene una consecuencia inmediata: la versión que el ministerio defendió en público queda en entredicho. Puente habló de una orden cursada a algunos de los seis trenes que quedaron parados tras la caída de la señalización. Iryo replica que su convoy no la recibió y que quien recibió la orden fue el convoy que después colisionó.
El asunto afecta a cualquiera que suba a un tren de alta velocidad: la coordinación entre las operadoras y el gestor de la infraestructura depende de un único centro de control, el de Atocha. También afecta a los trabajadores del sector y a las familias de las 68 víctimas, que necesitan una cronología única y verificable.
Para el Ministerio, la moviola acredita que la autorización existió a las 8.41. Para Iryo, la instrucción nunca llegó a la cabina y el tren seguía inmovilizado por el reinicio. Entre esas dos frases se decide si el protocolo que debía proteger a los viajeros se aplicó como marca la norma.
El precedente: cuando la grabación manda
En los accidentes ferroviarios, la reconstrucción de las comunicaciones es la prueba de referencia. Las conversaciones quedan registradas en el tren y en el centro de control, de modo que la moviola no es un relato interesado, sino un cotejo de audio y tiempos.
El otro precedente es estructural. Desde la apertura del corredor a varios operadores, ningún tren se mueve sin la instrucción del centro de control: la autoridad de circulación no está en la cabina, sino en Atocha. Eso explica por qué las dos partes se agarran a la misma conversación.
Adif defiende que la secuencia de llamadas acredita la autorización a las 8.41 y que, con el LZB caído, lo indicado era la marcha a la vista. Iryo sostiene que el reinicio inhabilita el movimiento y que la orden de circular con normalidad se dirigió al convoy que acabó embistiendo.
La investigación técnica deberá cotejar las grabaciones y fijar si la instrucción se cursó, si se recibió y en qué términos. En paralelo, el conflicto tiene recorrido parlamentario: el Congreso puede reclamar la comparecencia del ministro, y el Ministerio tendrá que sostener su versión con registros, no solo con declaraciones.
📌 En claves: lo que debes saber
- Qué ha pasado: Iryo asegura que su tren seguía detenido cuando el AVE lo embistió en Urda. Adif sostiene que autorizó la marcha a las 8.41.
- Por qué te importa: La seguridad de la alta velocidad y la cadena de mando entre operadoras y gestor quedan bajo revisión.
- A quién afecta: Viajeros de alta velocidad, trabajadores del sector ferroviario y familias de las 68 víctimas.
- Hacia dónde vamos: La investigación técnica deberá cotejar las grabaciones y el Congreso puede reclamar la comparecencia del ministro.



