Ángel Antonio Herrera defiende a Amaia Montero y llama a sus críticos 'una cofradía de detractores'.
El periodista de crónica social no ha dejado títere con cabeza. Para él, las redes no son un foro: son 'un patio de odios' y 'una asamblea de injuriantes'. Tela marinera con el retrato, aunque cuesta llevarle la contraria.
'Un patio de odios': el diagnóstico de Herrera sobre las redes
Publicado por Diez Minutos, el análisis repasa una a una las pullas que lleva meses recibiendo la cantante. 'Le han dicho de todo a Amaia Montero, en las redes, menos cantante, que es lo que es', escribe. Y remata con la lista completa: que si está reñida con la báscula, que si no acierta el tallaje del vestuario, que si se adorna hortera, que si la voz flojea. El detalle que se le escapa a casi nadie: lo de la voz lo sueltan los más benévolos.
Su defensa central es otra. 'No es la misma, pero ahí está, defendiendo un repertorio y subiendo con fe y esfuerzo al escenario', asegura. Y añade una idea que merece subrayarse: el escenario 'es un sitio verdadero y difícil que nunca miente'. Ahí no hay filtro ni edición. O suena o no suena.
Herrera tira además de un verso clásico, el de que 'nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos', para recordar que el paso del tiempo no perdona a nadie. Ni a los que ahora comentan desde una cuenta sin foto.
Con Amaia no se ha montado un club de fans, sino lo contrario: una grada que llega al concierto con el abucheo preparado.
De octubre de 2025 a la gira de 2026: así empezó todo
Para situarse: en octubre de 2025, La Oreja de Van Gogh anunció el regreso de su primera vocalista después de la salida abrupta de Leire Martínez un año antes. Un año después, la gira 'Tantas cosas que contar' ya está en marcha y se ha convertido en una alegría para los fans de siempre y, también, en un imán de polémica.
Las críticas no han venido precisamente del sector. Han llegado de las redes, con el foco puesto en dos cosas: la voz y el estilismo. Y aquí conviene recordar que sus compañeros se han mojado. Xabier San Martín salió a decir que Amaia no tiene ningún problema con la voz, y hasta la propia Leire Martínez calificó de 'injustas y dolorosas' las críticas por su físico.
Ese es el nudo del asunto. Discutir si una cantante está más o menos fina en directo es debate musical y se acepta. Discutir su tallaje no es crítica: es otra cosa. Una cosa es el oído y otra muy distinta la cinta métrica.
El patrón que se repite cada vez que vuelve una vocalista
Y no es la primera vez. Cada regreso de una vocalista a su banda de siempre acaba con el mismo guion: primero se discute el repertorio, luego la voz y, en cuestión de días, el debate se ha mudado al cuerpo y al vestuario. Con los compañeros hombres, ese desvío no ocurre. Nadie les pide que expliquen su talla antes de subirse al escenario.
Lo más interesante del texto no es el dardo a las redes, es el retrato del público. Con Amaia se ha creado una cofradía de detractores que no acude 'a un cancionero, sino a una mujer expuesta'. No van a escuchar canciones, van a mirar a una persona. Eso no es consumo cultural, es otra cosa.
La gira sigue su curso y quedan noches de escenario por delante. Si algo ha conseguido el periodista con este texto es mover el foco: de la báscula al cancionero. Tú, Amaia, a lo tuyo. Cosas que pasan en 2026.
El chisme en 3 claves (TL;DR)
- 👀 ¿Quiénes son los protagonistas? Amaia Montero, de vuelta con La Oreja de Van Gogh, y el periodista Ángel Antonio Herrera.
- 🔥 ¿Cuál es el drama? Las redes llevan meses midiéndola por su voz y su tallaje, y Herrera ha salido al quite.
- 📲 ¿Por qué todo internet habla de esto? Porque llama 'cofradía de detractores' a quienes la atacan sin hablar de música.



