Suplementos menopausia: Marta Marcé explica por qué no sirven si no cuidas tus hábitos

La nutricionista Marta Marcé insiste en que la suplementación solo tiene sentido cuando los hábitos ya están en pie: alimentación, fuerza, descanso y vida social. Tomar más pastillas no es cuidarse mejor.

Reconócelo: cuando llega la menopausia, lo primero que miramos es el bote de suplementos. Y ahí hay mucha letra pequeña.

Marta Marcé, nutricionista y divulgadora especializada en salud hormonal femenina, lo deja claro en su libro 'Suplementa tu menopausia': ningún refuerzo compensa una vida mal montada. En la entrevista que recoge Trendencias, la experta insiste en que primero van los hábitos y solo después, si acaso, la suplementación.

Así de simple.

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Los cinco pilares que no se negocian (y ninguno viene en cápsulas)

Su lista es corta y nada revolucionaria: nutrición adecuada, entrenamiento adaptado a esta etapa, gestión del estrés, buena higiene del sueño, y contacto social. Añade una sexta pieza que casi nadie menciona: flexibilidad. Porque no se trata de renunciar a una cena con amigos para cumplir el plan perfecto.

La caída de estrógenos no solo trae sofocos. También toca masa muscular, densidad ósea, salud cardiovascular y función cognitiva, y ahí el entrenamiento de fuerza hace un trabajo que ninguna pastilla puede hacer. El músculo sostiene tu autonomía a los 80 años, no la etiqueta de un bote.

La suplementación no tapa el agujero de una alimentación pobre ni el de una noche sin dormir: solo pone un parche encima.

¿Y la niebla mental? Marcé la señala como un síntoma frecuente de esta etapa, relacionado con los cambios hormonales, el sueño y el estrés. Se trata, no se aguanta en silencio.

Qué suplementos tienen sentido (y por qué no son para todas)

Aquí llega la parte que interesa. En el libro habla de cuatro nombres: magnesio, omega-3, vitamina D y creatina, una herramienta interesante cuando hay entrenamiento de fuerza detrás. Pero ella misma frena el entusiasmo: no todo el mundo necesita lo mismo y la suplementación debe individualizarse y revisarse con un profesional.

En sus redes cuenta lo que toma ella, y se apresura a aclarar que eso no significa que le vaya bien a cualquiera. Tomar más suplementos no es cuidarse mejor, por mucho que el envase lo insinúe.

Su consejo de arranque tiene una lógica aplastante: empezar por pocos, elegidos según necesidades reales, y comprobar si de verdad funcionan. Si quieres ver su enfoque completo, está en su web oficial.

Ya me contarás.

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El error que ve en consulta: la dieta restrictiva de después

Cuando el peso se mueve, muchas mujeres buscan la solución rápida: comer menos, y cuanto menos mejor. Marcé avisa de que ahí está el fallo. Si quieres ganar músculo, comer poco no es el camino, y menos en una etapa que puede durar décadas.

Lo resume con una pregunta que deberíamos hacernos todas: cómo queremos llegar a los 80. Con huesos fuertes, musculatura, cabeza clara e independencia, o parcheando síntomas año tras año.

Empezar a los 40 es lo ideal, porque el cuerpo ya avisa. Pero nunca es tarde: no se puede controlar el cambio hormonal, sí preparar mejor el cuerpo para afrontarlo.

Yo me quedo con la parte incómoda del asunto. El suplemento es la guinda, no el pastel. Y una guinda sin pastel se queda en nada.

💡 El truco del almendruco

Tiempo total: 30 minutos al día, mejor repartidos que acumulados el domingo. Nivel de dificultad: fácil. Empieza solo con dos sesiones de fuerza a la semana y añade el resto cuando eso ya sea rutina automática.