¿Alergia o primer resfriado? Los 3 síntomas clave para saber qué tienes al cambiar el tiempo

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Factores desencadenantes: exposición a polen, polvo o humedad frente a contacto con virus

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Foto de Mufid Majnun en Unsplash

En la alergia respiratoria el desencadenante no es un microorganismo, sino una sustancia del entorno —polen, ácaros del polvo, esporas de moho, caspa de mascotas o cucarachas— que el sistema inmunitario interpreta como una amenaza y contra la que libera histamina. Ese mecanismo explica que los síntomas aparezcan en cuestión de minutos tras la exposición y se apaguen cuando esta cesa: no hay incubación ni contagio. El contexto importa, y mucho. El polen de árboles domina la primavera, el de gramíneas el verano y el de malezas el final del verano y el otoño; el tiempo cálido, seco y ventoso dispersa más granos, mientras que la lluvia, la nubosidad y la ausencia de viento los mantienen a raya. La humedad, en cambio, favorece las esporas de moho en baños, cocinas y sótanos mal ventilados, y los ácaros proliferan en colchones, alfombras y peluches. Incluso los cambios bruscos de temperatura y humedad o los olores intensos pueden desencadenar una rinitis no alérgica, la vasomotora.

En el resfriado el desencadenante es un virus, casi siempre un rinovirus, y lo que decide el contagio es el contacto. Se transmite al tocar a una persona infectada o una superficie que haya tocado y luego llevarse las manos a los ojos, la nariz o la boca, y también al inhalar las gotículas que alguien expulsa al toser o estornudar. A diferencia de la alergia, aquí media un periodo de incubación de unos días, de modo que los síntomas no llegan de golpe sino que van sumándose: primero picor de garganta, después congestión, moqueo y tos. El cuadro se resuelve en unos 3 a 14 días y deja inmunidad solo frente a esa cepa concreta, lo que explica que los niños encadenen hasta seis resfriados al año. Conviene recordar que ambas cosas pueden coexistir: una mucosa inflamada por la alergia facilita la adherencia del virus, y es habitual que una rinitis alérgica se complique con una infección vírica superpuesta.

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