5Junio de 2014: el paseo a pie entre la multitud el día de su proclamación
El 19 de junio de 2014, recién proclamado ante las Cortes en una ceremonia por primera vez estrictamente laica, Felipe VI subió al Rolls Royce Phantom IV descapotado de Patrimonio Nacional a las 11.52 horas en la Carrera de San Jerónimo y no volvió a sentarse: hizo los aproximadamente treinta minutos de recorrido hasta el Palacio Real de pie, saludando sin interrupción. El gesto que lo hizo memorable no fue bajarse del coche, sino renunciar a uno cerrado. La Casa Real había apuntado que el trayecto se haría en vehículo cubierto por motivos de seguridad y desde el Ministerio del Interior se había recomendado lo mismo. Don Felipe optó por lo contrario, con doña Letizia sentada a su lado y sus hijas Leonor y Sofía en un segundo vehículo. El cortejo, precedido por tres coches de seguridad y la caballería de la Guardia Real, avanzó despacio al principio, con paradas en Neptuno y Cibeles, y aceleró en la bajada de Callao hacia la Plaza de España.
Aquel paseo recibió una respuesta masiva. Miles de personas abarrotaron las vallas del recorrido entre el Congreso y el Palacio Real, con cuatro y cinco filas agolpadas a lo largo de la Gran Vía, y la Plaza de Oriente se llenó hasta el punto de que la Policía la cerró al paso antes del saludo desde el balcón. Durante la jornada se desplegaron casi 7.000 agentes de las Fuerzas de Seguridad y voluntarios del Ayuntamiento repartieron 100.000 banderines entre quienes esperaban. Entre los gritos de ¡Felipe, Felipe!, los vivas y las muestras de admiración hacia el nuevo monarca, buena parte del público leyó el detalle del descapotable y del Rey en pie como una señal de cercanía hacia la gente corriente, en la línea de la "monarquía renovada" que él mismo había reivindicado en su discurso del hemiciclo. La estampa de don Felipe de pie, saludando a los congregados sin protección alguna, quedó como una de las imágenes fijas de la jornada.
