Solo el 8,2% de los españoles cree que las listas de espera han mejorado en el último año. Lo recoge la segunda oleada de 2026 del Barómetro Sanitario del CIS, un estudio encargado por el Ministerio de Sanidad que mide la percepción ciudadana sobre la sanidad pública. El dato baja respecto a julio, cuando un 10% veía avances.
¿Qué dicen los datos del barómetro sanitario del CIS?
La encuesta se apoya en las respuestas de 2.644 ciudadanos entrevistados y retrata cómo vive la gente el acceso al sistema, no los registros administrativos de cada comunidad autónoma. En concreto, el 40,7% considera que las demoras han empeorado, frente al 38,3% de la oleada anterior, mientras el 44,5% opina que la situación sigue igual.
Por ámbitos, la atención especializada se lleva la peor valoración: la insatisfacción con el especialista sube al 72,8%, dos puntos y medio más que en julio. Las pruebas diagnósticas pasan del 62,4% al 67,6% de ciudadanos que ven poco o nada aceptable la espera, y las operaciones programadas, del 55,4% al 59,4%. En atención primaria, el porcentaje sube del 48% al 53,5%, un salto de 5,5 puntos en pocos meses.
¿A quién afecta y cómo se nota en el día a día?
El impacto es directo para cualquiera que necesite una cita con el especialista, una prueba, o una operación. También para quien acude al médico de familia: el 53,5% considera poco o nada aceptable el tiempo de espera en atención primaria. La percepción ciudadana es clave, porque condiciona la confianza en el sistema y la decisión de buscar alternativa en la sanidad privada.
Ahí asoma otro dato significativo: el 57,9% elegiría la sanidad pública para el especialista, dos puntos menos que en la oleada previa. Para el médico de familia o el pediatra, la preferencia por lo público sube ligeramente hasta el 72,3%. El detalle importa.
La valoración general del sistema se mantiene con matices. El 52,7% cree que funciona bien o muy bien, frente al 53,5% anterior, mientras crece del 45,2% al 46,9% quienes piden cambios profundos. Hasta el 76,2% puntúa la sanidad pública con un cinco o más sobre diez.
Los españoles valoran mejor su salud que hace unos meses, pero suspenden los tiempos que separan esa salud de una cita médica.
Porque el 70,3% califica su estado de salud como bueno o muy bueno, 2,8 puntos más que en julio, y el 48,2% declara alguna enfermedad crónica, medio punto menos. La sensación de salud mejora, eso sí, mientras la percepción del servicio se agrieta. Y el 5,6% admite haber dejado de tomar un medicamento recetado por motivos económicos en los últimos doce meses, frente al 6,1% previo.
El acceso a los tratamientos también se mide. El 91,7% asegura que no ha tenido que renunciar a su medicación por no poder pagarla. No es la primera vez que las listas de espera lideran las preocupaciones sanitarias de la ciudadanía.
¿Qué hay detrás de estas cifras y qué viene ahora?
El Barómetro Sanitario se repite varias veces al año desde hace décadas, lo que permite comparar oleadas y detectar tendencias. No es un recuento de listas de espera —esas cifras las publican las comunidades autónomas— sino la foto de cómo se vive el acceso a la sanidad. Y esa foto se ha movido: la insatisfacción con las demoras en atención primaria gana 5,5 puntos respecto a julio, el mayor salto de esta entrega.
Hay señales que apuntan en dirección contraria. Las urgencias de los hospitales públicos suben de 6,03 a 6,08 sobre diez y la atención especializada mejora tres centésimas, hasta 5,83. En cambio, las urgencias de atención primaria bajan de 6,52 a 6,39 y las consultas de los centros de salud se quedan en esa misma nota media.
Conviene saber qué viene ahora. La encuesta no cambia por sí misma ninguna política, pero marca el terreno sobre el que se moverán los próximos anuncios del Ministerio de Sanidad y de las consejerías autonómicas. Los servicios peor valorados —el especialista y las pruebas diagnósticas— son justo los que concentran las demoras que más afectan al ciudadano. El seguimiento de las próximas oleadas, que se publicarán a lo largo de 2027, dirá si la tendencia se consolida.
Los números no acompañan.
📌 El foco social: las claves
- 🔎 Qué es lo importante: Solo el 8,2% ve mejoras en las listas de espera y el 40,7% cree que han empeorado.
- 👥 Quiénes son los afectados: Pacientes que aguardan cita con el especialista, pruebas diagnósticas, operaciones o consulta de atención primaria.
- ➡️ Qué consecuencias puede traer: Más presión sobre la sanidad privada y pérdida de confianza en el sistema público, según la percepción recogida.



