La multa a Lidl por publicidad engañosa ha quedado resuelta con el pago de 38.500 euros y una denuncia de Facua. Si compras con descuentos en el supermercado, conviene que sepas qué se consideró engañoso y qué puedes reclamar tú.
El origen está en los controles mensuales de precios que Facua-Consumidores en Acción realiza en ocho grandes cadenas de distribución. Al comparar los lineales, la asociación detectó un patrón: productos anunciados con descuento que costaban lo mismo el mes anterior. La denuncia llegó a la Agencia Catalana de Consumo, que abrió expediente en abril de 2024.
Qué ha decidido la Agencia Catalana de Consumo
La Agencia Catalana de Consumo impuso una sanción total de 77.001 euros repartida en tres partidas. La mayor, de 35.000 euros, castiga la publicidad que pueda inducir a error, engaño o confusión sobre las características reales de un producto. Otros 35.000 euros corresponden a la falta de colaboración durante las labores de inspección y 7.001 a la vulneración de los derechos lingüísticos, porque los tickets de compra no estaban en catalán.
Lidl aceptó la propuesta de resolución y abonó la mitad de la sanción: 38.500,50 euros, dentro del plazo de 15 días hábiles para acogerse a la reducción. Esa es la cifra que más se ha difundido, aunque la sanción de partida era de 77.001 euros y afectaba a tres incumplimientos distintos.
El caso concreto que documentó la asociación es fácil de entender. Un brik de un litro de leche sin lactosa de marca Milbona se ofrecía a 0,99 euros con un precio anterior tachado de 1,03 euros. El detalle clave es que esos 0,99 euros ya eran el precio habitual del mes anterior. El mismo mecanismo se repitió en paquetes de pasta y en huevos, según la documentación gráfica aportada a la Generalitat.
La diferencia parece mínima, cuatro céntimos, pero el efecto no lo es. Un descuento falso impide comparar ofertas reales y empuja a comprar convencido de que se ahorra. Ahí está el problema: la rebaja no era una rebaja, sino un cambio de etiqueta.
Un precio tachado no es decoración: si el precio anterior nunca existió, el descuento tampoco, y tienes derecho a que la oferta sea real.
Tus derechos si ves un descuento que no es real
Conviene tener claro que el derecho a una información veraz en la publicidad no depende de la comunidad autónoma en la que compres. La Ley 7/1996, de Ordenación del Comercio Minorista, lo regula para todo el país, y cada comunidad añade sus propias normas de consumo.
¿Qué puedes hacer si detectas algo parecido? Guardar la prueba es el paso que más pesa: el ticket, la foto de la etiqueta con el precio tachado, el cartel, y la fecha. Con eso puedes presentar una reclamación en la hoja de reclamaciones del establecimiento o ante la autoridad de consumo de tu comunidad.
Tres señales ayudan a detectar una oferta sospechosa antes de pagar. Que el precio anterior aparezca tachado pero sin fecha ni referencia; que la rebaja se alargue durante semanas, como si la oferta no terminara nunca; y que el artículo lleve meses al mismo precio y ahora baje justo hasta el importe de siempre.
También puedes acudir a una asociación de consumidores como Facua, que canaliza denuncias y ha impulsado este mismo expediente, o a tu oficina municipal de consumo. Para un caso individual, la vía habitual es la Junta Arbitral de Consumo o el servicio autonómico correspondiente.

Qué dice la ley sobre el precio anterior (y por qué importa)
El artículo 20 de la Ley de Ordenación del Comercio Minorista fija una regla sencilla: si se ofertan artículos con reducción de precio, debe figurar con claridad el precio anterior junto al reducido. Y define ese precio anterior como el menor aplicado a productos idénticos en los 30 días previos a la oferta.
La lógica es de sentido común. Un descuento solo existe si el precio de referencia es real; si se eleva artificialmente para simular una rebaja, se rompe la comparación y, con ella, la capacidad de decidir. La Agencia Catalana de Consumo concluyó que la referencia anunciada no coincidía con el precio aplicado en los treinta días anteriores.
Facua, por su parte, sostiene que sanciones de esta cuantía frente a la facturación de una gran cadena pueden transmitir la idea de que incumplir sale rentable. La asociación pide a las administraciones competentes más vigilancia sobre las promociones comerciales y sanciones proporcionadas a la gravedad de los hechos; su trabajo se puede consultar en la web de Facua.
En la práctica, este caso deja tres ideas útiles para la compra diaria. El precio tachado tiene que ser comprobable. La publicidad engañosa se persigue cuando hay denuncia y pruebas. Y reclamar tiene recorrido, aunque el importe sea pequeño.
Ojo al calendario. Los plazos para reclamar en materia de consumo varían según la comunidad autónoma y el tipo de reclamación, así que lo prudente es no dejarlo pasar y preguntar en la oficina de consumo más cercana cuánto tiempo tienes.
🛒 La ficha de consumo
- ⚠️ Problema: La Agencia Catalana de Consumo sancionó a Lidl por anunciar descuentos con precios anteriores que no eran reales.
- 💸 Posibles consecuencias: Puedes comprar creyendo que ahorras cuando el precio es el habitual y pagar de más sin saberlo.
- ✅ Consejos para solucionarlo: Guarda el ticket, fotografía la etiqueta con el precio tachado y reclama en consumo o en Facua.
- 🏁 Resultado final: La autoridad de consumo puede sancionar la práctica y tú puedes reclamar, aunque el importe sea pequeño.



