2Pintxos y txikiteo: el rito de la Parte Vieja, bar a bar y de pie
El txikiteo es la versión donostiarra de ir de tapas y su liturgia es tan sencilla como estricta: se entra en un bar, se toma un pintxo con una bebida corta —un zurito, esos 20-25 centilitros de cerveza, o un txikito de vino— y se sale a la calle para repetir en el local siguiente. Se hace de pie, en la barra, y lo normal es pagar al final; las cuadrillas suelen ir por rondas o poner un bote común, en lugar de que cada uno abone su consumo en cada parada. El nombre viene de la rebanada de pan con una porción encima que se sujetaba con un palillo. La zona por excelencia es la Parte Vieja, junto al barrio de Gros, con calles como 31 de Agosto o Fermín Calbetón encadenando barras repletas donde cada establecimiento defiende un pintxo estrella.
Ese rito, más que un plato concreto, es lo que ha convertido a la ciudad en referencia: Lonely Planet situó "ir de pintxos en San Sebastián" como la mejor experiencia gastronómica del mundo en su lista "The Ultimate Eatlist", y la Guía del Pintxo 2025 distingue con dos Barandillas a Ganbara, Gandarias, Sukaldean y Zazpi. Hay paradas convertidas en obligación: el Bar Néstor y su tortilla, de la que solo hace dos al día y para la que hay que apuntarse a las 12:00 o a las 19:00; Txepetxa y sus anchoas, con tres generaciones de la misma familia; Ganbara y sus setas; o La Cuchara de San Telmo y Borda Berri, donde el pintxo se trata como alta cocina en miniatura. Esa mezcla de producto, tradición y vida social explica por qué el formato pesa tanto en los rankings que encumbran a Donostia.
