2Sepúlveda: románico, hoces del Duratón y cochinillo a precio de menú del día
Sepúlveda es una de las villas medievales mejor conservadas de Segovia: ronda los 1.000 habitantes, su casco es Conjunto Histórico-Artístico desde 1951 y conserva tramos de muralla del siglo X, con varias de las siete puertas que le dieron el apodo de Villa de las Siete Puertas. Es un museo del románico al aire libre: la iglesia de El Salvador (siglo XI), la más antigua de la provincia; Santiago, hoy centro de interpretación del parque; San Bartolomé; y los Santos Justo y Pastor, Monumento Nacional desde 1931 y sede del Museo de los Fueros, con los tres torreones árabes del castillo de Fernán González asomados a la Plaza de España. A las afueras, el río Duratón ha excavado el Parque Natural de las Hoces, un cañón cuyas paredes superan los 100 metros y que alberga una de las mayores colonias de buitre leonado de España. La ermita de San Frutos, asomada a un meandro, y la Senda de los Dos Ríos (5,2 km) son los planes más sencillos para recorrerlo sin madrugar.
La otra baza de Sepúlveda es la mesa: la villa presume de lechazo asado en horno de leña —hasta el punto de que se la conoce como la "catedral del lechazo"—, pero el cochinillo aparece en casi todas las cartas y a precios muy dispares según dónde se siente uno. Los figones con más solera, como el Figón de Ismael (1849) o Zute el Mayor "Tinín", funcionan con menús cerrados de ensalada, pan, asado y postre en torno a los 40 euros por persona; el Asador El Panadero cobra 46 euros por su menú de cochinillo, con un mínimo de tres comensales. La opción barata existe: el menú castellano con judiones y cochinillo de Asador Postigo ronda los 22 euros, Puente del Duratón maneja menús desde unos 28 y algunos bares de la plaza incluyen el cochinillo como segundo en menús del día de unos 23 a 25 euros. Reservando mesa el fin de semana y tirando de menú diario en lugar de carta, el asado sale a precio de comida de mediodía.
