1Qué mira exactamente la prueba: la tau fosforilada 217 y el ratio amiloide
La prueba no busca una proteína cualquiera. Su diana principal es la tau fosforilada en el residuo treonina 217 (p-tau217), una forma modificada de la proteína tau que, cuando empiezan a formarse los ovillos neurofibrilares característicos del Alzheimer, se libera al torrente sanguíneo en concentraciones medibles. De todas las variantes de tau que se pueden rastrear en sangre, es la que mejor rinde: una revisión de 113 estudios con casi 30.000 participantes, publicada en Lancet Neurology en 2025, le atribuye un área bajo la curva del 91%, con una sensibilidad del 88% y una especificidad del 89%, frente al 82% de la p-tau181 y el 80% de la p-tau231. Su ventaja es sobre todo temporal: se eleva en la fase preclínica, años antes de que aparezcan los primeros olvidos, y sus niveles reflejan tanto el depósito de amiloide como la toxicidad temprana de la tau, de modo que sirve para anticipar el deterioro cognitivo y no solo para confirmarlo.
El segundo componente es el ratio amiloide, la relación entre la beta-amiloide 42 y la 40 (Aβ42/Aβ40). Medida en plasma por separado, la Aβ42 resulta bastante más floja que la p-tau217 —su área bajo la curva se queda entre 0,78 y 0,88 en distintos trabajos— porque buena parte de la amiloide circulante procede de tejidos periféricos y no del cerebro. Combinada con la p-tau217, sin embargo, el panorama cambia: el cociente p-tau217/Aβ42 es el que ofrece mayor exactitud, con valores que en algunas cohortes suben de 0,94 a 0,97, y reduce la franja de resultados indeterminados, que baja de alrededor del 16% al 8% en un estudio multicéntrico francés y de un 31% a un 17% en población comunitaria. Los cocientes, además, resisten mejor factores que distorsionan la medición aislada, como la función renal o la edad. Es este dúo el que sustenta la primera prueba de sangre autorizada por la FDA para ayudar al diagnóstico, el Lumipulse G p-tau217/Aβ42 de Fujirebio.
