Guía con los 3 pueblos medievales de Segovia ideales para una escapada tranquila y barata este fin de semana

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Maderuelo: el más pequeño, silencioso y barato de los tres

Un búho pigmeo se posa tranquilamente en la rama de un árbol en un apacible entorno forestal.

Maderuelo es el más pequeño de los tres, y esa es precisamente su carta de presentación: 101 habitantes censados (INE 2024) repartidos en 94,2 kilómetros cuadrados, con una densidad de 1,1 habitantes por kilómetro cuadrado y una edad media que ronda los 56 años. Tan poca gente es también su gran reclamo, porque el silencio acaba ejerciendo de mejor guía por un casco amurallado declarado Conjunto Histórico-Artístico e integrado en la red de Los Pueblos Más Bonitos de España desde 2013. La visita se hace a pie y sin prisa: se entra por el Arco de la Villa, cuyas puertas de madera blindadas del siglo XV siguen en su sitio, y una calle principal jalonada de casas con escudos heráldicos conduce hasta la plaza de Santa María. Desde allí, el atrio porticado de la iglesia homónima —único templo segoviano con restos de estilo califal— funciona como mirador sobre el embalse de Linares del Arroyo y sobre el viejo puente medieval que queda sumergido cuando sube el nivel del agua. Alrededor, el Parque Natural de las Hoces del Riaza y sus colonias de buitres leonados completan el paisaje.

El bolsillo agradece el resto. Aparcar es gratuito en las explanadas habilitadas a las afueras —el Ayuntamiento gestiona plazas en la entrada y junto a la ermita de la Vera Cruz— y recorrer el recinto amurallado no cuesta nada. Entrar a los monumentos se paga, pero poco: las visitas a las iglesias de Santa María del Castillo y San Miguel y a la ermita de la Vera Cruz se mueven entre 1 y 5 euros por persona, y la visita teatralizada por la villa cuesta 7 euros. Para comer, el lechazo asado es el plato obligado; en el Mirador de los Templarios, con terraza colgada sobre el embalse, sale a unos 30-40 euros por persona, aunque el bar-cafetería de la Vera Cruz permite una parada más ligera. Y para bajar la comida, nada más barato: las sendas del embalse de Linares y de las Hoces del Riaza arrancan del propio pueblo, a unos 95 kilómetros de Segovia capital.