Marcos Llorente contra la ciencia: "No aprendí en universidades, aprendí en contacto con la Tierra"

Marcos Llorente es futbolista del Atlético de Madrid pero, para una parte de su audiencia, también es algo parecido a una autoridad sanitaria. Habla del sol, de alimentación y del descanso sin ser ningún experto de nada, pero sus opiniones circulan con la fuerza de quien acumula 2,8 millones de seguidores solo en su perfil de Instagram y un altavoz mediático que ningún divulgador científico puede igualar.

Hoy tratamos sus declaraciones más polémicas, sobre todo cuando chocan de frente con el consenso científico. Desde su cruzada contra la crema solar hasta el colchón que se llevó a la concentración de la selección española en 2021, pasando por la dieta paleo o el recurso del "a mí me funciona". No se trata de ridiculizar sus hábitos personales, sino de medir el alcance de un discurso que mezcla experiencia propia con desconfianza hacia la ciencia.

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Del 'yo lo hago y me va bien' al negacionismo

Estalla otro caso Marcos Llorente entre Real Madrid y Atlético. Fuente: Agencias
Marcos Llorente | Fuente: Agencias

El patrón que recorre las polémicas de Marcos Llorente empieza siempre en primera persona: el «yo lo hago y me va bien». Luz roja en casa, gafas amarillas (con las que ha roto relación comercial, por cierto), café con mantequilla, dieta paleo, sol sin protección: sus rutinas se presentan como una experiencia personal que su propio físico avala. El centrocampista del Atlético, con 2,5 millones de seguidores en Instagram, ha convertido su cuerpo en argumento y presume de no haber enfermado en dos años. A quien le advierte del riesgo de cáncer de piel le responde que es «el rey de los ignorantes», y resume su método: «"No aprendí en universidades, aprendí en mi piel, bajo el sol, en contacto con la Tierra, rodeado de profesionales y escuchando a mi cuerpo más que a los dogmas». El nutricionista Mario Rey lo explica: como en lo deportivo le va bien, la gente se queda con eso y no repara en que el daño no es inmediato.

De ahí al negacionismo hay un salto que Llorente ha dado en público: niega la relación entre radiación ultravioleta y cáncer de piel, cuestiona la crema solar y coquetea con teorías conspirativas como los chemtrails. «Yo miro al cielo y estos cielos no los había visto nunca. Normal, para mí, no es. Ojalá alguien salga a decir qué es», dijo. Sus postulados se enlazan unos con otros —sol, luz artificial, ritmos circadianos, estelas de aviones—, un rasgo típico del pensamiento conspiranoico que el bioquímico Pere Estupinyá atribuye a la cámara de eco de las redes. En El Hormiguero llegó a preguntar «cómo saben que es el sol y no esta luz», en referencia a los focos del plató. El doctor en genética Laurent Foiry lo define sin matices: «No hay duda de que Llorente es complotista. Es incluso bastante impresionante hasta qué punto abraza todas las teorías».

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