El iPhone 18 Pro se planta este viernes en las tiendas y la cámara con apertura variable ya está desatando debate.
No es un rumor: Apple ha metido un sistema físico de diafragma en la cámara principal. Sirve para controlar la profundidad de campo como en una réflex, no como un filtro cutre de software.
Y lo mejor es que la diferencia salta a la vista. En las fotos de prueba con f/1.48, el fondo se deshace en un bokeh precioso. Con f/4, todo queda enfocado, incluso las flores y la iglesia del fondo.
El truco de la apertura variable no es nuevo, pero ahora tiene sentido
Que Samsung lo intentara hace años y lo tirara a la basura no era casualidad. Los sensores eran pequeños, la apertura limitada y el diferencial, ridículo. Ahora la historia cambia: los sensores son tan grandes que el bokeh natural ya se nota hasta en un selfi de gatos.
Apple lo ha resuelto con cuatro saltos: f/1.48, f/1.8, f/2.8 y f/4. Cuanto más abres (f más bajo), entra más luz y el fondo se difumina. Cuanto más cierras (f/4), entra menos luz pero todo enfoca. Es una herramienta de fotógrafo de verdad, no un ajuste para postureo.
La apertura variable no es un filtro de Instagram para fingir profundidad: es una decisión creativa real.
El sensor sigue en 48 megapíxeles, pero la magia no está en contar píxeles. Está en que ahora puedes decidir si quieres el suelo de un retrato de helado desenfocado o nítido. Eso, en 2026, solo lo ofrecían dos o tres Android chinos con resultados pobres.
El procesador A20 Pro se encarga de que todo fluya. En los primeros benchmarks del manos a mano de Xataka, Geekbench 6 marca 4.710 puntos en single-core y 12.620 en multi-core. No son cifras de récord, pero confirman que el iPhone 18 Pro va muy sobrado para mover iOS 27 sin pestañear.
El modo pro llega tarde, pero no como en Android
Apple se ha dignado a meter controles manuales de cámara. Lo piden a gritos desde hace años y llegan con una interfaz que no es un modo aparte: aparecen integrados en los seis puntos de siempre, con atajos personalizables en la parte superior.
Balance de blancos, velocidad de obturación, enfoque manual... Todo eso ya estaba en Android desde la época de Android 10, pero Apple lo implementa con un empaquetado que no se se siente como un menú para ingenieros. El detalle que chirría: en el Pro Max, los controles quedan demasiado arriba para el pulgar. Pequeño tropiezo ergonómico.
Dónde está la línea entre innovación y marketing
El telefoto de 48 megapíxeles sigue igual que el año pasado: 4x óptico con trampa al 8x. La falta de estabilización, que en ese 8x se nota, y el móvil no te dice cuándo cambia de lente. Una foto que creías hecha con el 4x puede salir recortada del sensor principal. Apple vende el 8x como 'calidad óptica', pero la realidad es más generosa con el marketing que con la óptica.
El gran angular tampoco se ha movido de los 48 megapíxeles con función macro. La mejora está solo en la principal. Eso explica el titular: la crítica se parte en dos. Unos ven una revolución porque por fin hay control real sobre la profundidad de campo y un modo pro decente. Otros, una iteración menor disfrazada de salto, porque el resto de cámaras y el diseño son casi idénticos al año pasado.
Hype-O-Meter
Nivel de hype: 7,5/10. Apple no ha inventado la apertura variable, pero la ha convertido en algo útil gracias a sensores grandes y una interfaz que invita a jugar. El modo pro y la fluidez del A20 Pro suman. Le resta que el gran angular y el telefoto sepan a reciclaje — pide a gritos una segunda parte.
El resumen para vagos (TL;DR)
- 🎯 ¿Qué ha pasado? Apple lanza el iPhone 18 Pro con apertura variable física en la cámara principal.
- 🔥 ¿Por qué importa? Por primera vez puedes elegir profundidad de campo real, no un filtro cutre.
- 🤔 ¿Nos afecta o es solo un meme? Si haces fotos con móvil, sí; el modo pro y la cámara principal son un salto que Android mirará con envidia.



