Si vives en Ceuta o Melilla, la gestión de las llegadas irregulares va a cambiar. El Gobierno construirá dos centros permanentes de primera atención, con 800 plazas cada uno.
El departamento que dirige Fernando Grande-Marlaska calcula que cada edificio costará unos 4,5 millones de euros y que la inversión total rondará los nueve millones. Se pagará con los fondos de emergencia que Bruselas concedió para la gestión de fronteras. Todavía no hay terrenos elegidos ni fecha de apertura: Interior lo sitúa como una actuación a medio plazo.
El anuncio se conoce en plena digestión de la crisis de finales de julio, cuando entraron unas 80.000 personas en solo dos días, según los datos de Interior. Marlaska llevará el proyecto este jueves a la reunión que mantendrá en Madrid con el comisario europeo de Interior y Migración, Magnus Brunner.
Dos centros de triaje, no de acogida
Los CATE no son hoteles ni albergues. Su función es concentrar el papeleo posterior a una entrada irregular y decidir a qué procedimiento se deriva a cada persona. El tope de estancia es de 72 horas.
La diferencia con otros recursos importa. Los CIE sirven para internar a personas mientras se tramita una expulsión, y los CETI son alojamientos abiertos. El CATE actúa antes: identifica, registra y encauza cada caso.
El modelo no es nuevo, pero ahora se busca convertir la respuesta de emergencia en una infraestructura estable para las dos ciudades autónomas.
Qué pasa dentro: de la huella dactilar a la derivación
El recorrido en el CATE comienza con un reconocimiento sanitario en el que participa Cruz Roja. Después se comprueba la identidad y se toman huellas y fotografías. Los datos entran en bases policiales y en Eurodac, la base común europea de asilo y migración.
En paralelo se evalúan vulnerabilidades: problemas de salud, posibles víctimas de trata o violencia. El triaje se ha reforzado con el nuevo Pacto Europeo de Migración y Asilo aprobado en 2024.
Con esa información se decide el siguiente paso: protección internacional, circuito de menores, recursos específicos o devolución. El CATE no decide quién se queda ni quién vuelve; solo identifica y deriva. Más contexto sobre el funcionamiento en la explicación de Wikipedia.
Con dinero europeo y una lógica de largo plazo
La financiación sale de los 32 millones de euros de emergencia que Bruselas concedió para la gestión de fronteras. Con ese dinero, Interior prepara una quincena de proyectos: cámaras térmicas, embarcaciones ligeras, infraestructura de protección y el alargamiento de espigones.
El precedente más cercano es el CATE provisional que Ceuta estrenó el 7 de septiembre en el polígono del Tarajal. Aquella instalación se activó por la vía de emergencia el mismo 30 de julio, cuando empezaron las llegadas masivas, y cuenta con 20 puestos de triaje más otros diez entre la Jefatura Superior y la frontera.
Quienes defienden el plan sostienen que la inversión da previsibilidad ante nuevos picos migratorios y estabiliza un proceso que ahora depende de carpas y soluciones temporales. Quienes lo critican dudan de que construir más infraestructura resuelva la presión de fondo sin activar acuerdos con los países de origen. Las dos lecturas coinciden en un dato: los centros llegan sin fecha de apertura y sin ubicación decidida.
Lo siguiente será la reunión de Marlaska con Brunner y, ya en el ámbito español, la elección de los terrenos. El seguimiento importa: de esos dos edificios pueden depender los plazos de identificación y derivación en las próximas crisis.
📌 En claves: lo que debes saber
- Qué ha pasado: El Gobierno construirá dos Centros de Atención Temporal de Extranjeros permanentes en Ceuta y Melilla, con 800 plazas cada uno.
- Por qué te importa: Cambiará la primera respuesta a las llegadas irregulares en las dos ciudades autónomas, con un proceso de identificación más ordenado.
- A quién afecta: A las personas migrantes que entran de forma irregular, a los vecinos de Ceuta y Melilla y al sistema policial de primera atención.
- Hacia dónde vamos: Falta elegir ubicación, fijar fecha de apertura y cerrar la financiación europea de los cerca de nueve millones de euros.



