Lo de que en Teruel solo hay jamón se acaba de caer: un diplodocus de 150 millones de años. Y sí, hablamos de cola de dinosaurio, no de embutido.
Un dinosaurio de película se escondía en El Castellar
La investigación acaba de publicarse en Journal of Vertebrate Paleontology y la lidera la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis. El yacimiento de La Tejería ha entregado catorce vértebras de la zona media y posterior de la cola, además de varios chevrones, unos huesos que encajan en la parte inferior de las vértebras. El hallazgo convierte a Teruel en el primer punto del planeta, fuera de Norteamérica, con restos de este género.
Los saurópodos son los cuellilargos de toda la vida: herbívoros, cuadrúpedos y con una cabeza pequeñísima para semejante cuerpo. Los diplodócidos, la familia concreta, destacan por sus colas extremadamente largas y por una anatomía muy reconocible.
La clave está en los detalles anatómicos: cavidades neumáticas grandes, centros vertebrales alargados sin crestas laterales, surcos longitudinales profundos y chevrones bifurcados. Las cavidades neumáticas, por ejemplo, son huecos que aligeraban el esqueleto sin perder resistencia; un truco de ingeniería evolutiva que en diplodocus resulta inconfundible. Vamos, que no es un fósil cualquiera.
Por qué esto es más raro de lo que parece
Sergio Sánchez Fenollosa, primer autor del estudio, lo resume sin rodeos: 'constituye la primera evidencia de este género fuera de Norteamérica'. Y no habla de un fragmento: es uno de los diplodócidos más completos descubiertos hasta la fecha en Europa.
Alberto Cobos, director-gerente de la Fundación, pone la cifra: unos 25 metros de largo. Otro saurópodo gigante que se suma a Turiasaurus y Losillasaurus en la sala de dinosaurios del Museo Aragonés de Paleontología en Dinópolis.
Que un diplodocus aparezca en Teruel no es un capricho del azar: es la prueba de que ambos continentes intercambiaron fauna hace 150 millones de años.
Diplodocus lleva siendo famoso desde 1878, cuando se descubrió en Estados Unidos. Sus réplicas llenan museos de medio mundo y sale en todas las producciones de dinosaurios que se te pasen por la cabeza. Por eso este hallazgo en Teruel pilla tan de nuevas. Puedes repasar su historia en la entrada de Diplodocus en Wikipedia.
El análisis: por qué este fósil cambia el mapa de los dinosaurios
No es la primera vez que Teruel da un golpe en la mesa de los saurópodos. Turiasaurus y Losillasaurus ya pusieron a la provincia en el radar de la paleontología europea. La diferencia es que un Diplodocus en Europa obliga a repensar la historia: hasta ahora solo se conocía en Norteamérica. Según explican los autores, este descubrimiento aporta una de las pruebas más sólidas de que hubo intercambio de fauna entre ambos continentes a través del proto-Atlántico durante el Jurásico Superior. Dicho en corto: el mapa de distribución de este dinosaurio se acaba de ampliar, con Teruel en el centro.
Si te pilla cerca, el Museo Aragonés de Paleontología en Dinópolis tiene ahora un motivo más para la visita. Si no, al menos ya puedes soltar el dato en la próxima cena.
🧠 Para soltarlo en la cena
El diplodocus de Teruel reescribe el mapa de los dinosaurios.



