Preocupación en Madring por la inseguridad dentro y fuera del circuito de F1 y las restricciones en el recinto

El Gran Premio de España de Fórmula 1 debuta este fin de semana en el circuito de Madring, en Madrid, rodeado de interrogantes sobre la seguridad del trazado, los altos costes para los aficionados y las restricciones de movilidad.

El Gran Premio de España de Fórmula 1 arranca este viernes 11 de septiembre en el circuito de Madring, pero llega envuelto en una nube de incertidumbre que va mucho más allá de lo que pueda ocurrir sobre el asfalto con los Mercedes, los Ferrari y demás candidatos a la victoria.

La vuelta de la máxima categoría del automovilismo a Madrid 45 años después del último Gran Premio en el Jarama (1981) se ha topado con una serie de polémicas relacionadas con la seguridad —tanto fuera como dentro de la pista—, con los elevados costes que tendrán que asumir los aficionados y con las restricciones de movilidad que sufrirán los habitantes de los barrios cercanos al recinto de IFEMA y Valdebebas.

A falta de horas para que los monoplazas rueden por primera vez de manera oficial en el trazado de 5,4 kilómetros y 22 curvas, el debut del Madring acumula más interrogantes por parte del público de los que la organización habría deseado. Y, aunque el evento tiene todos los ingredientes para convertirse en un acontecimiento deportivo histórico en la capital, las sombras están ahí.

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Un robo preocupante y un trazado que no perdona

El primer gran foco de inquietud tiene que ver con lo que ocurrió el pasado 30 de agosto, cuando la Policía Nacional detectó el robo de aproximadamente 300 metros de cableado eléctrico en la zona del túnel del circuito, según confirmaron fuentes policiales a Europa Press. Los cables estaban conectados a generadores destinados a alimentar las instalaciones del trazado, y la sustracción se produjo en plena fase final de los preparativos, a menos de dos semanas del inicio de la competición. La investigación permanece abierta y no se han comunicado detenciones hasta la fecha, pero el incidente puso de manifiesto las dificultades de asegurar un perímetro tan amplio en una zona que mezcla obras, viales sin consolidar y tráfico de camiones.

Plano del circuito Madring
Plano del circuito Madring | Fuente: Madring

Sin embargo, la preocupación más profunda entre los expertos se centra en el propio diseño de la pista. El periodista Antonio Lobato lo resumía este lunes en El Partidazo de COPE con claridad meridiana al señalar que el circuito cuenta con 22 curvas, muchas de ellas ciegas, y que los muros están muy cerca del límite de la pista. El veterano comentarista de Fórmula 1 insistía en que, a diferencia de otros trazados más modernos, en Madring no hay muchas escapatorias y cualquier error puede terminar en accidente grave, con la consiguiente acumulación de banderas rojas e interrupciones.

Los datos del ensayo, desde luego, lo respaldan. Durante las dos jornadas de test oficiales de Fórmula 3, celebradas los días 24 y 25 de agosto, se produjeron 19 banderas rojas, nueve el primer día y diez el segundo. Diez pilotos diferentes acabaron contra las protecciones en diferentes puntos del trazado y la curva 17, que da entrada a una sección de giros de 90 grados antes de regresar a la recta principal, fue uno de los puntos donde más incidentes se concentraron. Hay quien ya ha bautizado al Madring como una "Jeddah con esteroides", en referencia al circuito de Jeddah, famoso precisamente por la cercanía de sus muros y por su historial de accidentes.

Eso no significa necesariamente que el circuito sea peligroso en términos absolutos, porque en cualquier caso la FIA homologó el trazado con grado 1 y las jornadas de test sirvieron precisamente para validar los procedimientos de seguridad, los accesos de vehículos de intervención y la operativa de comisarios. El propio director de carrera de la F1, Rui Marques, estuvo presente durante esas pruebas supervisando personalmente las condiciones. El dispositivo previsto para el Gran Premio incluye 460 comisarios, 70 sanitarios, 16 ambulancias y siete vehículos de bomberos.

No obstante, la incógnita se resolverá este fin de semana. Carlos Sainz, embajador del Gran Premio, reconocía en declaraciones recogidas por Motor16 que La Monumental —la espectacular curva peraltada al 24%, con 547 metros de longitud— es parcialmente ciega, lo que obliga a los pilotos a confiar en el instinto y en las referencias visuales al perder la visión de lo que tienen delante. Fernando Alonso, por su parte, también mostró entusiasmo por el desafío técnico, aunque señalaba que el trazado entre muros penaliza cualquier mínimo error de cálculo.

Precios elevados, comida prohibida y doce horas sin poder salir de Madring

El segundo gran punto de fricción tiene que ver con el bolsillo de los aficionados. Las entradas más económicas, las de la zona de Pelouse (admisión general), se agotaron rápidamente, y los precios del abono de tres días para las gradas situadas en las curvas enlazadas de Valdebebas arrancan en los 399 euros y pueden llegar hasta los 1.144 euros dependiendo de la categoría (Bronze, Silver, Silver Plus u Gold).

Precios de entradas en la recta principal de Madring
Precios de entradas en la recta principal de Madring | Fuente: Fever

Las localidades frente a la recta principal y la parrilla de salida han oscilado entre 986 y 1.541 euros, mientras que las ubicadas en la icónica Monumental van de 573 a 778 euros. Son cifras que sitúan al Gran Premio de Madrid entre los más caros del calendario, especialmente para un evento que se estrena y que aún no ha demostrado qué espectáculo puede ofrecer en pista.

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Pero el gasto no termina con la entrada. Y es que los primeros precios de la restauración dentro del recinto, difundidos por Nil OGT, han generado un intenso debate en redes sociales. El ejemplo más comentado ha sido el del bocadillo de calamares a 11,95 euros, una cifra que chirría especialmente en Madrid, donde el mismo bocata —símbolo gastronómico de la capital— se puede encontrar en cualquier bar de la Plaza Mayor por entre 3,50 y 5 euros. A este precio se suman los del resto de opciones de street food y bebidas, que también se sitúan por encima de lo habitual en la hostelería madrileña convencional.

Además, según la sección de preguntas frecuentes de la propia web oficial de Madring, no está permitido acceder al recinto con comida ni bebida propia, sin excepciones claras más allá de las que pueda contemplar el reglamento del recinto. Los objetos no autorizados pueden ser confiscados y eliminados sin responsabilidad por parte del promotor, según los términos y condiciones del evento. Este detalle resulta especialmente relevante si se tiene en cuenta que las puertas abren a las 8 de la mañana, el recinto cierra a las 20 horas y no se permite la reentrada. Doce horas dentro, sin posibilidad de salir a comer fuera y sin poder llevar nada de casa... No es lo ideal.

Hay que recordar que las autoridades de consumo como FACUA o la OCU han señalado en diversas ocasiones que, en recintos cuya actividad principal no es la hostelería —como cines, festivales o parques temáticos—, la prohibición general de entrar con alimentos propios se considera nula. Todo el consumo dentro del Madring se canaliza a través del sistema cashless con MAD-Coins, una moneda virtual equivalente a un euro que los asistentes deben cargar previamente en una pulsera.

Puestos de comida en Madring
Puestos de comida en Madring | Fuente: Nil OGT en YouTube

La otra carrera, la de la movilidad

El tercer frente abierto afecta directamente a los madrileños que no piensan acercarse al circuito, pero que verán alterada su rutina durante varios días. El Ayuntamiento de Madrid ha activado un dispositivo especial de movilidad que implica cortes de tráfico desde el 10 hasta el 14 de septiembre, según el plan publicado en la web municipal. Calles como Ribera del Sena, Vía de Dublín o Francisco Umbral permanecerán cortadas en distintos tramos, y se establecerán dos "coronas de movilidad" y tres zonas de protección con puntos de regulación y vigilancia en viales como la avenida de Logroño, la M-11, la M-12 o la propia M-40.

La previsión de la organización es que unas 345.000 personas acudan al Gran Premio durante las tres jornadas, una cifra que obligará a controlar los desplazamientos especialmente en los distritos de Hortaleza y Barajas. El entorno de IFEMA no dispone de aparcamiento suficiente para absorber la demanda, de modo que el vehículo privado queda prácticamente descartado para los asistentes. El Ayuntamiento ha reforzado las frecuencias de Metro (línea 8) y Cercanías (estación de Valdebebas, línea C-1) y ha habilitado cinco lanzaderas gratuitas de la EMT.

Para los vecinos de las inmediaciones, la organización ha establecido una zona de protección vecinal con un sistema de acreditaciones repartidas por carta, que permitirá a los residentes acceder a sus domicilios y estacionar sus vehículos con normalidad. También podrán entrar los servicios de emergencia, el transporte público habitual, la asistencia domiciliaria y los proveedores con autorización diaria.

Aun así, desde la plataforma Stop Fórmula 1 Madrid llevan semanas denunciando que la convivencia con el evento es inviable, especialmente tras las quejas por ruido registradas durante los test de Fórmula 3, cuando un sonómetro calibrado instalado por el colectivo en la calle Francisco Umbral registró una media de 102,7 decibelios, con picos superiores a los 109 dB. Los vecinos temen que la situación se agrave notablemente con los monoplazas de Fórmula 1, mucho más potentes y ruidosos.

El Gran Premio de España arranca este viernes con los entrenamientos libres. El domingo 13, a las tres de la tarde en horario peninsular español, se apagarán los semáforos y los monoplazas tomarán la salida por primera vez en la historia de Madring. Será entonces cuando el trazado madrileño tenga que demostrar si puede estar a la altura de las expectativas deportivas sin que las polémicas que lo rodean acaben ensombreciendo lo que aspira a ser la gran fiesta del automovilismo en la capital.