7Alex Song, 19 millones para un jugador desubicado que se vendió por 8
El 20 de agosto de 2012, el Barcelona pagó al Arsenal 19 millones de euros por un futbolista que Tito Vilanova había quedado fascinado de ver marcar a Messi en la Champions de 2010, y al que presentó como una mezcla de Yaya Touré y Seydou Keita. La operación incluía un contrato de cinco temporadas, una cláusula de rescisión de 80 millones y un salario cercano a los cinco millones anuales. Cuatro años después, el club no recuperó ni un euro: en julio de 2016, tras dos cesiones al West Ham, el Barcelona rescindió su contrato y le dejó marchar gratis al Rubin Kazan, renunciando incluso al año que le quedaba de contrato. El diario Sport calculó que cada minuto de Song sobre el césped le costó al club unos 4.600 euros, y su valor de mercado pasó de los 25 millones que le asignaba Transfermarkt en 2012 a los seis de 2016. Entre traspaso, salarios y cesiones, el agujero superó con creces los 30 millones sin amortización posible.
En lo deportivo, el fracaso fue igual de rotundo. Song disputó 65 partidos oficiales en cuatro temporadas, con un gol y dos asistencias, y jamás amenazó la titularidad de Sergio Busquets, el puesto para el que fue fichado. Probado incluso como central, nunca encontró su sitio en el juego de posición y acabó perdiéndose de la rotación hasta no vestir la camiseta en toda la era Luis Enrique. El propio jugador lo admitió años después: aceptó el traspaso sabiendo que apenas contaría, porque el dinero le aseguraba una vida cómoda para su familia. Quedó para el recuerdo la escena en la que se adelantó sonriente a recoger la Liga de manos de Puyol, que en realidad se la ofrecía a Abidal. Su carrera se derrumbó después: Rubin Kazan, Sion y el Arta Solar de Yibuti, donde se retiró en 2023. Pocos fichajes condensan mejor el despilfarro económico y el nulo rendimiento.
