Hay una palabra que está dando mucho que hablar en la gastronomía: retrofood. La comida de los años 70 y 80 ha vuelto con ganas, y lo ha hecho sin pedir perdón entre quienes no vivieron aquella época.
El cóctel de gambas, la piña colada y el pollo a la naranja ya no son solo recuerdos de banquetes. Se han convertido en la obsesión de una generación que ni siquiera había nacido entonces.
La moda y la cocina se parecen más de lo que creemos: ambas son cíclicas. Lo que hoy suena a menú de boda de los ochenta, mañana vuelve convertido en acierto.
Qué es el retrofood y por qué suena con tanta fuerza
Según recoge la revista ELLE, el Financial Times ya ha bautizado el retrofood como la próxima gran tendencia gastronómica. Básicamente, recupera los platos de los años 70 y 80 y los sirve con una estética descarada de copas de cristal, carritos de postres y gelatinas.
Piensa en los vinilos o en los pantalones de campana. El retrofood funciona con el mismo resorte: la nostalgia como respuesta a un mundo que cambia demasiado deprisa.
Durante años la restauración ha mirado al producto y a la sencillez; el retrofood añade una capa más de estructura y estética al plato sin relegar los ingredientes a un segundo plano.
En Londres se palpa la fiebre. El carrito de los postres del Grill del Dorchester luce orgulloso sus baked Alaska y trifles cubiertos de Jerez.
El retrofood no va de imitar el pasado: va de recuperar el placer de una mesa generosa y sin complejos.
El Mount Street Restaurant de Mayfair ha dado un paso más. Su chef, Jamie Shears, ha lanzado un menú dedicado por completo a lo retro: cócteles de bolitas de melón, volovanes de pollo, y un cóctel de gambas con hueco fijo en la carta.
No es solo nostalgia, explica Shears al Financial Times; es una cuestión de sabor y también de estado de ánimo. Y funciona.
Los platos que han vuelto y por qué enamoran también a la generación Z
Aquí manda la indulgencia. El cóctel de gambas en copa de cristal, la piña colada con su aire playero o el pollo a la naranja con su salsa brillante son puro postureo culinario, pero con argumentos de sabor.
En redes sociales, cuentas como @70sdinnerparty documentan recetas vintage de libros de cocina con una atmósfera nostálgica. TikTok e Instagram se han llenado de gelatinas improbables, cazuelas con salchichas y postres rebosantes de nata.
La nostalgia como refugio: por qué el retrofood es más que una moda
El mecanismo es el mismo que hace que se vendan vinilos. En un mundo que cambia demasiado deprisa, la comida del pasado tranquiliza, y el retrofood es la versión comestible de ese abrazo.
Y hay una paradoja bonita. Los 70 y los 80 fueron décadas de optimismo y abundancia, y ahora que el contexto no invita a tirar cohetes, una mesa generosa se convierte en un capricho cotidiano.
También responde a una fatiga. Después de años de cocina controlada, porciones reducidas y muchas etiquetas, una comida con varias capas y nata generosa sabe casi a gesto de rebeldía.
Muchos de quienes piden hoy volovanes no habían nacido en los 80. Lo han descubierto a través de pantallas y vídeos que convierten lo vintage en contenido irresistible.
Frente a las cartas minimalistas y a los menús con platos que parecen bocetos, el retrofood reivindica la abundancia. No se trata de comer más, sino de recuperar la sensación de mesa festiva.
Eso no significa abandonar el criterio. Los restaurantes que mejor lo están haciendo no rescatan las recetas tal cual, sino que pulen texturas, equilibran azúcares y mejoran los ingredientes.
La comida siempre ha sido un espejo de la sociedad. Y ahora, ese espejo devuelve una imagen clara: tenemos ganas de comer rico, sin pasarnos el día contando y con un brillo juguetón en la copa.
Así que ya sabes: si te apetece un capricho con aire de otra época, no hace falta rescatarlo a escondidas. El retrofood ha venido para quedarse.
🍽️ La ficha foodie
- 🏠 Local / Establecimiento: Grill del Dorchester, Mount Street Restaurant y Carbone.
- 📍 Ubicación: Londres, Reino Unido.
- 🍴 Tipo de comida / Especialidad: Cocina retro de los años 70 y 80.
- 💰 Precio medio: Consulta en cada local.



