Gastroenteritis en verano: el digestivo Gerardo Blanco alerta de los errores que cometes al tratarla

El especialista de Quirónsalud Torrevieja desmonta los mitos más peligrosos: desde querer cortar la diarrea con medicación hasta usar refrescos para rehidratarse. Lo que de verdad funciona y cuándo ir a urgencias.

Reconócelo, a ti también te ha tentado ese Fortasec de la farmacia para frenar la diarrea cuando aprieta el verano. Pero, según el digestivo Gerardo Blanco, la realidad es más compleja.

El bulo del alimento en mal estado: los virus también son protagonistas del verano

El doctor Blanco, jefe del Servicio de Aparato Digestivo del Hospital Quirónsalud Torrevieja, ha lanzado una advertencia: muchas de las gastroenteritis veraniegas no son por una toxiinfección alimentaria, sino por virus como el norovirus. “Los brotes en hoteles, cruceros o campamentos suelen estar relacionados con este mecanismo”, recuerda. Y lo peor es que intentamos curarlas con remedios que pueden empeorar el cuadro.

El calor y los viajes en vacaciones hacen que bajemos la guardia con la higiene de manos y el consumo de agua de dudosa procedencia. Pero la transmisión fecal-oral sigue siendo la gran olvidada. Basta con tocar una superficie contaminada o comer algo manipulado por alguien infectado para que el virus nos tumbe en cuestión de horas. Las piscinas insuficientemente desinfectadas y las aguas recreativas tampoco ayudan.

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El error de frenar la diarrea a golpe de farmacia (y otras meteduras de pata)

Aquí viene el primer error que señala el especialista: pensar que hay que cortar la diarrea a toda costa. “La prioridad debe ser mantener una adecuada hidratación y no necesariamente detener la diarrea de forma inmediata”, insiste. De hecho, usar antidiarreicos cuando hay fiebre, sangre en las heces o sospecha de bacteria puede ser contraproducente. El cuerpo usa esa diarrea para expulsar toxinas y patógenos; frenarla sin criterio los retiene dentro y prolonga la infección.

Otro fallo de manual que cometemos todos: cambiarnos las sales de rehidratación oral por refrescos isotónicos o bebidas azucaradas. Su alto contenido en azúcares puede empeorar la diarrea y no repone los electrolitos como es debido. Además, los ayunos prolongados que antes recomendaban ahora se desaconsejan: hay que volver a comer suave en cuanto el cuerpo lo tolere, empezando por arroz, manzana o pescado blanco.

El doctor Blanco también insiste en que los antibióticos no valen para casi nada en estos cuadros (la mayoría son virales) y solo conseguirán alterar más tu microbiota. Y ojo con la automedicación: los antidiarreicos de farmacia son para casos muy concretos y siempre bajo supervisión médica.

La diarrea no es el enemigo: es la forma que tiene tu cuerpo de echar a los bichos.

Las señales de alarma: cuándo salir corriendo al médico y por qué

No todo es quedarse en casa bebiendo suero. Hay que saber cuándo la cosa se pone fea. El especialista enumera los síntomas que justifican una visita al médico: sed intensa, boca seca, poca orina, mareo, somnolencia, incapacidad para retener líquidos, fiebre alta, sangre o pus en las heces, dolor abdominal intenso y diarrea que no mejora en varios días.

En niños, el signo más fácil es la disminución de pañales mojados; en personas mayores, la deshidratación puede manifestarse con confusión o caídas. Si ves alguno de estos síntomas, corre al centro de salud. Y un último aviso para los que piensan que un buen remedio casero lo arregla todo: lavarse las manos con frecuencia es la barrera más sencilla y eficaz para evitar contagios. Parece de perogrullo, pero en vacaciones, entre chiringuito y piscina, se nos olvida.

🧠 Para soltarlo en la cena

Los antidiarreicos son peligrosos con fiebre o sangre en las heces.