La Fundación Mapfre reivindica en una gran exposición a las mujeres prerrafaelitas que la historia ignoró

La muestra reúne unas 130 obras de artistas como Elizabeth Siddal, Evelyn De Morgan o Julia Margaret Cameron, tratadas durante décadas como meras aficionadas. Podrá verse en Madrid hasta el 10 de enero de 2027.

La Fundación Mapfre reúne 130 obras de mujeres prerrafaelitas a las que la historia llamó aficionadas. La muestra reescribe el relato victoriano.

Qué hay dentro de la exposición

Hay una exposición en Madrid que lleva por título Prerrafaelismo. Itinerarios femeninos (1850-1914) y que va a estar abierta hasta el 10 de enero de 2027. La Fundación Mapfre, que organiza la muestra junto a La Piscine de Roubaix, no se ha quedado en el gesto fácil de rescatar nombres olvidados. Va a por la estructura del relato.

La comisaria es Pamela Gerrish Nunn, investigadora independiente y una de las grandes especialistas en el movimiento. Lo que plantea es incómodo: las mujeres no fueron modelos secundarias: fueron motor del movimiento. Y lo sostiene con material. Unas 130 obras entre pintura, acuarela, grabado, fotografía, tejido, cerámica, y vidriera, procedentes de 65 colecciones públicas y privadas.

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Del British Museum a la National Portrait Gallery, del Musée d'Orsay al Cooper Hewitt de Nueva York. La nómina de prestadores es un mapa del arte victoriano repartido por medio mundo.

Muerte a Rafael y puertas que se abren

Para entender por qué el prerrafaelismo acabó siendo una vía de emancipación hay que recordar de dónde sale el nombre. En 1848, tres pintores fundaron la Hermandad para renegar del Renacimiento y de su gran ídolo, Rafael. Millais, Holman Hunt y Rossetti preferían mirar hacia el arte bajomedieval, hacia Piero della Francesca, hacia Durero. Observación minuciosa de la realidad antes que convención académica.

La Hermandad Prerrafaelita como tal duró apenas cinco años, hasta 1853. Pero su ideario sobrevivió. Y aquí está la clave: en un contexto donde las mujeres tenían el acceso a la formación anatómica, al desnudo y al dibujo del natural severamente restringido, ese ideario les ofrecía una vía alternativa. Bastaba con observar bien lo que tenían alrededor.

Un jardín, una ventana, un familiar convertido en modelo: la excusa perfecta para demostrar oficio al margen de la academia.

Así construyeron trayectoria propia Elizabeth Siddal, Joanna Boyce, Marie Spartali Stillman, Evelyn De Morgan, Emma Sandys, Kate Greenaway, Fanny Bunn, May Morris o Julia Margaret Cameron. También Lady Waterford, Eleanor Vere Boyle y Jemima Blackburn, cuya obra, según la comisaria, nada tiene que desmerecer a la de sus colegas varones.

El recorrido se organiza en en nueve núcleos cronológicos. Arranca con la influencia de John Ruskin y las limitaciones de formación, sigue por la fascinación victoriana por el mundo natural y termina cuando varias artistas lograron colgar obras de gran formato en la Grosvenor Gallery o la New Gallery. Con ambición intelectual comparable a la de ellos.

Lo que dice de nosotros que hayamos tardado tanto

La exposición no edulcora la paradoja. Ese mismo énfasis en la observación y en la copia fiel que abrió puertas a las artistas fue también el que alimentó el prejuicio victoriano que las asociaba a la paciencia y a la imitación antes que a la inventiva. La etiqueta de 'aficionada' se usaba, en palabras de Gerrish Nunn, para marginar o trivializar cualquier creación femenina.

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Suena lejano. No lo es tanto. La etiqueta de aficionada sigue siendo una herramienta de exclusión vigente, aplicada en arte, en música y en casi cualquier disciplina donde una mujer firmara algo.

Hay un patrón que se repite. Cada generación redescubre a un puñado de artistas mujeres a las que la anterior había enterrado, las mete en una exposición impecable y vuelve a olvidarlas al día siguiente. La diferencia aquí es el enfoque: no son un apéndice del prerrafaelismo, sino parte de su ADN.

Hay un bloque entero dedicado a Arts and Crafts, el heredero aplicado del prerrafaelismo. El detalle es jugoso: la máxima de William Morris profesionalizó labores antes domésticas como el bordado o la pintura sobre porcelana. Kate y Lucy Faulkner, Bessie Burden, May Morris o Fanny Bunn entraron por ahí.

La muestra viajará a La Piscine de Roubaix entre marzo y junio de 2027. Madrid tiene la primicia. Si el recorrido funciona, la próxima vez que alguien hable de Millais o de Rossetti tendrá que mencionar también a Siddal y a Cameron sin que suene a cuota.

El resumen para vagos (TL;DR)

  • 🎯 ¿Qué ha pasado? Mapfre reúne 130 obras de mujeres prerrafaelitas tratadas por la historia como aficionadas.
  • 🔥 ¿Por qué importa? Reescribe el relato de un movimiento que se apropió de su trabajo durante 170 años.
  • 🤔 ¿Nos afecta o es solo un meme? Más de lo que crees: la etiqueta de 'aficionada' sigue viva.