Salen a la luz los detalles del día a día de Daniel Sancho en la cárcel de Surat Thani: "Es durísimo"

Un periodista que lleva años cubriendo el caso ha contado cómo transcurren las doce horas de vigilia diarias de Daniel Sancho en prisión. Ninguna actividad, comida repetitiva y un aislamiento que, según sus propias palabras, "te hace perder el sentido de la realidad".

Daniel Sancho lleva casi dos años cumpliendo cadena perpetua en la prisión de Surat Thani, y hasta ahora la imagen pública de su día a día había sido, cuanto menos, contradictoria. Mientras su abogado aseguraba que se encontraba "fantástico", nuevos testimonios apuntan a una realidad bastante más dura.

El escritor y periodista Joaquín Campos, uno de los primeros en cubrir el caso sobre el terreno, ha roto ese relato edulcorado en el programa El verano se mueve. Su versión, construida desde el conocimiento directo de Asia, describe una rutina implacable que deja poco margen para la esperanza a corto plazo.

Daniel Sancho y una rutina marcada por el reloj del sol

Youtube video

Según Campos, la jornada de Daniel Sancho no responde a un horario carcelario convencional, sino al ciclo natural del día. "Te levantan a las 5 de la mañana cuando amanece y te meten en la celda a las 5 de la tarde cuando anochece", ha explicado el periodista, dibujando un marco temporal que se repite sin variaciones, día tras día, desde hace casi dos años.

Publicidad

Ese detalle, aparentemente menor, resulta clave para entender el resto del relato. Son doce horas de vigilia en las que, salvo el momento de comer, no existe ninguna estructura ni distracción organizada, algo muy alejado de lo que ocurre en un centro penitenciario español.

Sin lectura, sin televisión y con el idioma como muro añadido

Dentro de ese margen horario, Daniel Sancho apenas tiene opciones para ocupar el tiempo. El propio Campos, autor del libro sobre el caso y también recogido en la entrada de Joaquín Campos en Wikipedia, ha sido tajante al describir la falta absoluta de actividades dentro del centro.

"No hay actividades como puede haber en una cárcel de España, no se lee, la televisión es una broma porque es un serial en tailandés", ha detallado el periodista. La comida, según su testimonio, tampoco ayuda a romper la monotonía: "muy básica y muy repetitiva", ha resumido.

El idioma, otra cárcel dentro de la cárcel

Youtube video

A la falta de actividades se suma un obstáculo que agrava el aislamiento: al ser español, Daniel Sancho ni siquiera puede refugiarse en la televisión como vía de escape mental, ya que no entiende el idioma de la programación local.

Campos ha sido claro sobre el impacto psicológico de esta combinación de factores: "El día a día a nivel psicológico es durísimo. Pierdes el sentido de la realidad, no tienes acceso a nada de lo que ocurre fuera". Una frase que resume, mejor que cualquier descripción física de la celda, el verdadero peso de la condena.

Un sistema que no busca rehabilitar, sino castigar

El periodista ha querido matizar que la prisión de Surat Thani no responde al estereotipo de violencia que suele asociarse a las cárceles del sudeste asiático. "No hay bandas, ni navajazos ni peleas", ha aclarado, alejando así cualquier imagen sensacionalista del centro penitenciario.

Sin embargo, esa ausencia de violencia física no equivale a una vida llevadera. "En Asia no se rehabilita al preso, es un castigo constante", ha sentenciado Campos, dejando claro que el sistema penitenciario tailandés se sustenta sobre una filosofía radicalmente distinta a la europea.

Publicidad

Contacto limitado con la familia

En el plano personal, las comunicaciones también están muy restringidas. Según ha detallado el propio Campos, Daniel Sancho dispone de una videollamada semanal para mantener el contacto con su entorno más cercano, un margen muy estrecho si se compara con la vida antes de la condena.

El papel del equipo legal

Mientras tanto, el abogado Marcos García Montes continúa trabajando en la posibilidad de lograr un traslado a una prisión española, una vía que llevaría al joven a cumplir el resto de la condena en un entorno mucho más cercano a su familia, aunque el proceso sigue sin materializarse casi dos años después de la sentencia.

Lo que revela este relato sobre el caso

Este testimonio llega en un momento en el que el interés mediático por Daniel Sancho no ha disminuido, a pesar de que han pasado tres años desde el crimen de Edwin Arrieta. La aparición de Campos vuelve a poner sobre la mesa varios aspectos que conviene tener en cuenta:

  • La rutina diaria está marcada exclusivamente por la luz solar, sin actividades organizadas.
  • La barrera idiomática convierte incluso el ocio pasivo en una fuente más de aislamiento.
  • El sistema penitenciario tailandés prioriza el castigo frente a cualquier programa de reinserción.
  • El contacto familiar se limita a llamadas puntuales y muy espaciadas en el tiempo.

Qué puede pasar a partir de ahora

De cara a los próximos meses, todo apunta a que el foco seguirá puesto en las gestiones del equipo legal para conseguir el ansiado traslado a España, una posibilidad que, de concretarse, cambiaría radicalmente las condiciones que hoy describe Campos.

Mientras esa opción avanza —o no— por los cauces diplomáticos y judiciales, es previsible que sigan apareciendo nuevos testimonios de personas cercanas al caso. Con un libro ya publicado y su seguimiento constante del asunto, Joaquín Campos se perfila como una de las voces más consultadas cada vez que surja una novedad sobre la vida de Daniel Sancho tras los barrotes.