Las 5 mejores playas de Formentera para ir este verano

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Formentera es la más pequeña de las Pitiusas y, sin embargo, la que mayor poder de seducción ejerce sobre quien la pisa. Sus playas de arena blanca y aguas de color turquesa se han convertido en un referente del Mediterráneo, un destino al que se llega siempre en barco y del que se guarda memoria durante mucho tiempo. Esta lista reúne cinco arenales que representan lo mejor de la isla, desde calas recogidas entre acantilados hasta largas extensiones de arena fina bañadas por un mar limpio y de escasa profundidad.

El criterio para elegirlas no atiende solo a la postal. Se han valorado la calidad del agua, el entorno natural, la facilidad de acceso y los servicios disponibles, de modo que cada playa ofrezca una experiencia distinta. Hay espacio para quien busca el bullicio y el chiringuito a pie de arena, pero también para quien prefiere la tranquilidad de un rincón casi virgen. Todas comparten un mismo denominador común: el color imposible de un mar que cambia del esmeralda al añil según la hora del día.

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Platja de Llevant

Escena de playa relajante en Formentera, España, con aguas azules claras y un horizonte sereno.
Foto de Loli de Elia en Pexels

La Platja de Llevant ocupa todo el flanco este de la península de Es Trucadors, la lengua de arena que se adentra hacia el norte de Formentera, justo en la cara opuesta a la célebre Ses Illetes. Con 1.450 metros de longitud, arena blanca y fina y un agua turquesa de una transparencia casi de piscina, pertenece al Parque Natural de ses Salines d'Eivissa i Formentera, lo que explica que su paisaje esté prácticamente libre de edificaciones: solo un par de chiringuitos rompen la línea de dunas. Su valor ecológico es altísimo, con un extenso sistema dunar protegido por pasarelas de madera que separa la playa de los estanques salados, y en sus fondos crecen praderas de posidonia oceánica, la gran responsable de esa claridad de sus aguas.

Su gran baza frente a la vecina Illetes es la tranquilidad: al estar menos masificada, quienes buscan el mismo paraíso de arena blanca pero con más espacio la eligen para extender la toalla. Las aguas son poco profundas y se caldean en verano hasta temperaturas de bañera, lo que la hace segura para los niños, y los afloramientos rocosos crean pequeñas calas recogidas que aportan cierta privacidad. Hay tramos de carácter nudista, y aunque los vientos de poniente pueden arreciar, cuando sopla de levante —de ahí su nombre— la playa queda totalmente resguardada. Se accede a pie o en bici de forma gratuita, mientras que entrar en coche por el parque natural conlleva una tasa; a cambio se obtiene uno de los tramos de costa más vírgenes del Mediterráneo, con vistas a la costa este de la isla ideales para pasear a última hora de la tarde.

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