Formentera es la más pequeña de las Pitiusas y, sin embargo, la que mayor poder de seducción ejerce sobre quien la pisa. Sus playas de arena blanca y aguas de color turquesa se han convertido en un referente del Mediterráneo, un destino al que se llega siempre en barco y del que se guarda memoria durante mucho tiempo. Esta lista reúne cinco arenales que representan lo mejor de la isla, desde calas recogidas entre acantilados hasta largas extensiones de arena fina bañadas por un mar limpio y de escasa profundidad.
El criterio para elegirlas no atiende solo a la postal. Se han valorado la calidad del agua, el entorno natural, la facilidad de acceso y los servicios disponibles, de modo que cada playa ofrezca una experiencia distinta. Hay espacio para quien busca el bullicio y el chiringuito a pie de arena, pero también para quien prefiere la tranquilidad de un rincón casi virgen. Todas comparten un mismo denominador común: el color imposible de un mar que cambia del esmeralda al añil según la hora del día.
2Cala Saona
Cala Saona es la única playa de arena de toda la costa suroeste de Formentera, encajada entre los acantilados rojizos de Punta Rasa, al sur, y el Caló d'en Trull, al norte. Pese a sus apenas 140 metros de longitud, su arena blanca y fina y sus aguas de un turquesa luminoso, con el fondo descendiendo de forma tan progresiva que a 40 metros de la orilla apenas hay 2 metros de profundidad, la convierten en un rincón ideal para familias. El conjunto forma parte del Área Natural de Especial Interés de Cap Alt, un entorno protegido donde conviven el sistema dunar, el pinar y las praderas de posidonia, y en el que todavía se conservan los varaderos artesanales de las tradicionales barcas de pesca (llauts) que dan carácter al lugar.
Pero el gran reclamo de Cala Saona, lo que la hace imprescindible en cualquier lista, es su puesta de sol: al ser la única playa de la isla orientada al oeste, el sol se hunde cada tarde directamente en el mar, tiñendo el cielo y los acantilados de tonos anaranjados y rosados con el islote de Es Vedrà e Ibiza de fondo. La cala, a unos 5 kilómetros de Sant Francesc, tiene aparcamiento gratuito y se puede llegar en bicicleta o en la línea L5 desde La Savina (unos 1,80 euros el trayecto). Quien quiera prolongar la jornada cuenta con hamacas y sombrillas de alquiler, un chiringuito, dos restaurantes y un hotel, además de alquiler de kayaks, paddle surf y rutas de snorkel hacia las cuevas submarinas de Punta Rasa.
