Reconócelo: cuando no sabes qué comer, el huevo acaba siempre en revuelto o en un par de fritos de desayuno. Y no hay ninguna razón para que sea así.
Estas ocho recetas con huevo para el almuerzo vienen a demostrar que se puede comer distinto cada día de la semana gastando poco y sin pasar la mañana en la cocina. Todas se montan con ingredientes que ya tienes en la nevera o que encuentras en cualquier súper de barrio.
Las ensaladas frías que se montan en cinco minutos
La primera es la más socorrida: 200 gramos de garbanzos de lata escurridos, un tomate picado fino, un cuarto de cebolla, una lata de atún, y dos huevos cocidos en trocitos. Aceite de oliva, vinagre y sal. Ya está.
Cambia los garbanzos por 200 gramos de lentejas cocidas y suma un pepino a cuadritos y ocho tomates cherry partidos por la mitad. La vinagreta lleva aceite, zumo de limón y una cucharadita de mostaza. Corona con dos huevos en cuartos y tienes comida completa.
Tortillas, revueltos y una frittata que aguanta lo que le eches
La tortilla de espinacas y queso es un clásico que no falla: dora un diente de ajo picado fino, añade 100 gramos de espinacas frescas hasta que pierdan el agua, suma dos huevos batidos y 40 gramos de queso feta desmenuzado. Fuego medio, que cuaje y quede tierna por dentro.
Los huevos al horno con tomate y judías blancas son la opción reconfortante. Escurre una lata de judías en una cazuela de horno, mézclala con 150 gramos de salsa de tomate casera, haz dos huecos en la mezcla y casca ahí los huevos. Diez minutos de horno y la clara queda firme.
Un cartón de huevos, dos botes de legumbre y una lata de atún resuelven más almuerzos de los que crees.
Y la frittata es la reina del aprovechamiento: pocha media cebolla y medio calabacín a cuadritos, vierte tres huevos batidos por encima, cubre con una capa generosa de queso curado rallado y deja tres minutos a fuego bajo. Dos minutos más de gratinado y lista. Si nunca la has hecho, la frittata no tiene más misterio que una tortilla con un final de horno.
Los comodines que salvan un almuerzo de prisas
El bowl de pollo, huevo y verduras pide 120 gramos de pechuga salteada con poco aceite, medio calabacín y media zanahoria en juliana, y un huevo a la plancha sobre una base de arroz integral cocido. Cuando rompes la yema, se convierte en la salsa.
Aún más rápido va el wrap: una tortilla de trigo integral, dos hojas de lechuga, una lata de atún escurrida y dos huevos duros picados. Doblas los laterales hacia dentro, enrollas apretado y a la mesa.
La tostada de huevo, aguacate y queso fresco es para los días en que no hay tiempo ni de pensar: pan integral tostado, medio aguacate maduro triturado, un par de lonchas de queso fresco y el huevo a la plancha encima. Cuida que la yema quede suelta y cremosa.
Por qué estas recetas merecen la pena (y en qué se diferencian de las listas de siempre)
Los recopilatorios de recetas con huevo suelen pecar de lo mismo: mucha foto y cero cantidades. Este, publicado por Mejor con Salud, va con gramos y tiempos, justo lo que te falta cuando abres la nevera a las dos de la tarde.
Hace un par de años el batch cooking se puso de moda y con razón, pero no todo el mundo tiene dos horas libres el domingo. El huevo sigue siendo una de las proteínas más baratas del súper y las legumbres de bote cumplen de sobra cuando el reloj aprieta.
Eso sí, no las hagas las ocho de golpe. Empieza por la ensalada de garbanzos y por la frittata, que son las que perdonan más. Con esas dos ya tienes dos almuerzos distintos. Y si te sobra frittata, al día siguiente está mejor.
💡 El truco del almendruco
Tiempo total: 15 minutos. Nivel de dificultad: fácil. Truco: cuece seis huevos de una vez el domingo y tendrás medio almuerzo resuelto toda la semana.




